A Fernando, Eliana y sus cuatro hijos -Eliana María, Luisa, Adriana y Sebastián- aún les duelen las agujetas provocadas por la temible cuesta de septiembre. Lo peor es que sus efectos los seguirán notando durante los próximos meses, al arrastrar un déficit de más de mil euros. Pese al negro panorama, los Jiménez Murillo confían en que su bolsillo se recupere pronto.
-¿Menudo mes!
-Y eso que es de treinta días... Menos mal que ya terminó.
-¿Qué difícil es ser una familia numerosa!
-Sí, es tremendo. Un reto diario. Cuesta mucho trabajo y grandes sacrificios. Por eso acá, en España, la gente procura tener pocos hijos. Un adulto puede pasar varios años con los mismos zapatos, pero los niños crecen y enseguida se les queda todo pequeño.
-Septiembre ha sido un mes terrible para vuestra economía.
-Sí, para nosotros es mucho peor que enero.
-Habéis llegado a fin de mes con un agujero más que considerable. ¿Es lo habitual?
-Acabamos todos los meses con el agua al cuello. Lo normal es que terminemos con un déficit de unos 700 euros, así que en nuestra situación es imposible ahorrar. Ésa es una de las razones por las que me retiré de donde estaba empleado. Hace poco, he empezado a trabajar con mi hermano. Metemos muchísimas horas, pero espero que compense y que nos podamos recuperar. Confío en que mejoren las pagas, porque somos seis bocas que alimentar.
-En vuestra casa el gasto en alimentación es tremendo.
-Hacemos la compra los sábados, pero la nevera se queda 'pelada' enseguida. La comida no nos dura nada. A partir del miércoles tengo que decirle a mi hermano que me adelante parte del sueldo para poder comer.
-¿Os resultaría posible vivir sin la ayuda de la familia?
-No. En estos momentos, es fundamental. Tenemos muchos parientes en Vitoria que emigraron desde Colombia. Nos ayudamos entre todos. En nuestro caso, no le podemos prestar dinero a nadie porque siempre andamos con lo justo. Vivimos al día, no podemos hacer planes de futuro.
«Pedir prestado»
-La vuelta al cole ha sido una losa. Los libros y el material escolar se han llevado 660 euros. ¿Nada menos que la mitad del sueldo!
-Ha sido tremendo. Te dejan temblando. La otra mitad de mi salario se la llevó el alquiler del piso, así que para el día 12 ya estábamos en números rojos. Eso supone que, para poder comer y comprar lo necesario para todo el mes, he tenido que pedir dinero prestado a dos de mis hermanos y a uno de mis sobrinos. Y lo peor es que casi todos los meses ocurre lo mismo.
-¿Son las tarjetas de crédito vuestra tabla de salvación?
-Son un gran invento. De otra forma, no podríamos vivir. Hay que aprovechar todas las posibilidades y estirar el dinero al máximo.
-Pese a las dificultades, lleváis la situación con buen humor.
-No perdemos el tiempo en lamentaciones. Somos conscientes de lo que hay. Nos lo tomamos con calma y procuramos no agobiarnos.
-Visteis en España una tierra de oportunidades y emigrasteis desde Colombia. ¿Cuál es el balance?
-Vinimos acá con una idea equivocada, errónea de España. Pensábamos que íbamos a ganar dinero y ahorrar para comprar una casita en nuestro país, pero se vive igual o peor que en Colombia. Estamos un poco decepcionados con el sistema de vida que hay acá.