Lunes, 2 de octubre de 2006
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SOCIEDAD

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Un tercio de las parejas que se separa lo hace justo después del verano
Las vacaciones suelen agravar la crisis matrimonial por la «intensidad de la convivencia» y la «falta de comunicación»
Un tercio de las parejas que se separa lo hace justo después del verano
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DATOS DE INTERÉS
El año pasado hubo en España un total de 93.536 divorcios, una cifra 'inflada' por la entrada en vigor del 'divorcio express'.

Bodas: En España se celebran unos 200.000 enlaces anuales y se llevan a cabo unas 50.000 rupturas.

En el País Vasco: En 2005, según los datos facilitados por la Asociación Bizkaina de Padres y Madres Separados (ABIPASE), se produjeron 6.062 separaciones y divorcios; 3.363 de ellos en Vizcaya, 1.899 en Guipúzcoa y 800 en Álava.

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Las vacaciones son sinónimo de disfrute, sosiego, desconexión mental de los problemas diarios y una buena oportunidad para darse un capricho en forma de viaje de 'relax', de esos que se recuerdan en los días de lluvia. Pero las cosas no siempre salen como uno las planea. Lo que en un principio se perfila como un par de semanas de ensueño en régimen de todo incluido -en la agradable compañía de los más allegados- puede convertirse en una aventura dantesca gobernada por los reproches y mutuas acusaciones que acaban en una ruptura matrimonial. Se acabó el sol, se acabó la pareja. Recientes estudios estadísticos realizados por el Instituto de Política Familiar concluyen que una de cada tres parejas españolas que rompe lo hace en septiembre, justo después del paréntesis vacacional, que no hace más que acelerar lo inevitable. El tiempo libre y la convivencia 'full time' terminan por desgajar lo que, en la mayoría de estos casos, ya era una unión condenada a desaparecer antes de hacer las maletas.

Los despachos de los abogados matrimonialistas se encuentran hasta arriba por la elevada cantidad de amores rotos que llegan a sus mesas después de un verano caliente y movidito en la parcela sentimental. «Notamos muchísimo el aumento de las demandas de divorcio en septiembre. Podemos hablar de hasta un 15% más respecto a la media del resto de los meses del año». El cálculo lo hace Luis Zarraluqui Navarro, socio director de Zarraluqui, Abogados de Familia, una empresa fundada por su abuelo en 1926 que atiende a «más de 1.000 casos al año», lo que le convierte en el «bufete con más casos de esta naturaleza dentro de la Unión Europea».

Las razones que llevan a una pareja a divorciarse son múltiples, pero todas confluyen en una misma dirección: la intensidad de la convivencia y la falta de comunicación. «Durante el año escolar, el matrimonio prácticamente ni se ve», argumenta Zarraluqui. «Coinciden a la hora de cenar, ven un poco la tele y se van a dormir. No hay tiempo para más. Pero cuando llega el verano están obligados a convivir las 24 horas al día durante varias semanas y las fricciones se producen con suma facilidad». Lo que hace el estío, puntualiza el experto, es «profundizar en la crisis ya existente de la pareja. A la gente que se lleva bien, las vacaciones les sientan de maravilla».

Divorcio express

Los últimos datos revelan que el año pasado hubo en España un total de 93.536 divorcios. La cifra, sorprendente por elevada, es engañosa, porque el famoso 'divorcio express', en vigor desde junio de 2005, ha juntado los casos de la ley anterior -en la que había que esperar un año para seguir con los trámites- con la nueva normativa, en la que apenas hay plazos de demora. «Se ha agilizado todo. Se han mejorado las condiciones legales que permiten arreglar el contencioso, porque el divorcio no es un problema, sino una solución», zanja Zarraluqui.

Hacer las maletas y plantearse las vacaciones de verano como una «segunda oportunidad» es uno de los recursos del que 'tiran' muchas parejas en crisis. «Se van los dos solos de viaje para intentar arreglar lo suyo, pero rara vez esta estrategia da resultado». Carmen Valdivia, catedrática de Psicopedagogía en la Universidad de Deusto, desaconseja este tipo de prácticas 'curativas' porque se llevan a cabo en un «espacio artificial». «La vida real es otra cosa: levantarse, comer, desayunar, resolver los problemas, convivir... Dos semanas en un lugar maravilloso no es la solución para un matrimonio en crisis».

«Poco aguante»

Los últimos datos revelan que, en España, se casan cada año 200.000 parejas. Se dan el sí quiero y se juran amor eterno, aunque la cifra de las rupturas tiñe de dudas el futuro en común de los contrayentes: 50.000 'adioses' anuales y mucho trabajo para los abogados. Según la Asociación Vizcaína de Padres y Madres Separados, en 2005 se registraron en el País Vasco -condicionados por el 'divorcio express'- un total de 6.062 divorcios y separaciones: 3.363 en Vizcaya, 1.899 en Guipúzcoa y 800 en Álava.

Valdivia tiene claro que el cada vez mayor índice de fracturas matrimoniales está relacionado, entre otros factores, con la «poca capacidad de aguante» de los cónyuges. «Atravesamos una época en la que el sentimiento de independencia es mucho mayor que en los tiempos de nuestros padres. ¿Qué quiere decir esto? Pues que cada uno tiene su ritmo de vida, su espacio propio y que su autonomía es sagrada. Lo de ser 'iguales en todo' hoy en día funciona menos que nunca».

Los tiempos están cambiando y, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, ahora son las mujeres las que presentan más demandas de divorcio. Es muy frecuente que se acerquen a un despacho de abogados incluso antes de las vacaciones para informarse sobre ciertos aspectos legales que rodean una posible ruptura. «Más que nada, vienen a consultar. No se inician trámites, simplemente preguntan acerca de lo que les interesa. Suele pasar mucho en los meses de junio y julio». Gonzalo Pueyo, delegado en Vizcaya y Álava de la Asociación Española de Abogados de Familia, aclara que el tramo generacional con el mayor porcentaje de divorcios oscila entre las personas de entre 25 y 45 años.

Aunque las estadísticas subrayan que la causa principal del divorcio en España es la infidelidad del varón (18,6%), lo cierto es que la mujer también empieza a 'ganar terreno' en este campo. Un 2,8% de los matrimonios se fue al traste en 2005 por este motivo. Pero, según Pueyo, lo que se conoce popularmente como 'cuernos' no es otra cosa que la «consecuencia de un problema mucho más profundo. Lo que realmente acaba con la pareja -asegura- es la falta de comunicación. Muchos malentendidos podrían solucionarse con un buen diálogo, pero los tiempos han cambiado. Ahora la gente está con la mentalidad de 'usar y tirar'. Y no es de extrañar, porque la propia legislación lo permite».



 
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