Martes, 3 de octubre de 2006
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VIZCAYA

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El parque natural de Armañón eleva a casi el 25% la superficie protegida en Euskadi
Un patronato gestionará la novena reserva del País Vasco, que esconde especies en peligro de extinción y un extenso legado geológico
El parque natural de Armañón eleva a casi  el 25% la superficie protegida en Euskadi
El nuevo parque se presentó en la cueva de Pozalagua. / P. URRESTI
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La declaración de Armañón como parque natural ha elevado casi a una cuarta parte de la comunidad autónoma la superficie protegida, según informó ayer la consejera de Medio Ambiente del Gobierno vasco, Esther Larrañaga, durante el acto de inauguración oficial del área, emplazado entre Carranza y Trucíos. La nueva reserva se convierte en la tercera de Vizcaya con esta designación, junto a Urkiola y Gorbea, y la novena de Euskadi.

Armañón goza ya del mayor grado de protección medioambiental posible, con su integración en el organismo Natura 2000. Tal y como establece dicha legislación, se prohíbe el recreo intensivo, la agricultura, las industrias agrarias, las actividades extractivas, las vías de transporte, las escombreras o vertederos y cualquier tipo de uso edificativo en las áreas protegidas. Así, se asegura el mantenimiento de la biodiversidad animal y vegetal del paraje, entre la que cabe destacar la variedad arbórea del encinar de Sopeña y la colonia de murciélagos de herradura, ambas especies en peligro de extinción.

Promoción de la comarca

La riqueza medioambiental no es el único atractivo de Armañón, que a lo largo de su cinturón montañoso guarda un extenso legado geológico. Por ello, la presentación del parque natural se realizó en las cuevas de Pozalagua, famosas por sus estalactitas excéntricas. El conjunto cárstico de los cerros del noroeste encartado ha originado la formación de numerosas cuevas, en cuyo interior se han hallado restos de cráneos de oso de más de 20.000 años de antigüedad y pinturas rupestres del Paleolítico Superior. A estos vestigios hay que sumar la docena de dólmenes apostados sobre las colinas del monte Armañón y la Torca del Carlista.

Larrañaga expresó su confianza en que la nueva reserva sirva para dar a conocer los valores de Carranza y Trucíos. Para ello, el patronato asesor que gestionará el parque aplicará recursos que incentiven la actividad económica, al tiempo que se recupera el patrimonio cultural y ecológico.



 
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