Viernes, 6 de octubre de 2006
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ECONOMÍA

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El retraso del Airbus 380 afectará a las empresas aeronáuticas vascas
ITP y Aernnova, que participan en su construcción, evalúan el impacto de la nueva dilación en las entregas
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El sueño del nacimiento del 'superjumbo' cada vez se asemeja más una a pesadilla que no sólo afecta al 'padre de la criatura', Airbus. También tiene consecuencias directas para todas las empresas aeronáuticas implicadas en el proyecto. Entre ellas, las vascas Industria de Turbo Aeronáutica (ITP) y Aernnova -la antigua Gamesa Aeronáutica-, que participan directamente en la construcción del A-380, el avión de pasajeros más grande del mundo, y que han visto cómo el nuevo retraso de un año en las primeras entregas del aparato les obligará a modificar sus planes de producción. Ese aplazamiento tendrá consecuencias para ambas compañías, que evalúan el alcance económico del nuevo 'pinchazo' del consorcio europeo.

ITP es la firma vasca con mayor implicación en este proyecto. En concreto, participa a riesgo compartido con un 16,6% en el motor que equipa los 'superjumbo'. El grupo controlado por Sener se encarga del diseño, desarrollo y construcción del módulo de la turbina de baja presión del propulsor. Si se cumplen los planes previstos, facturará cerca de 1.700 millones de euros por sus trabajos.

El nuevo retraso confirmado esta misma semana por Airbus, que se suma al anunciado el pasado julio, afectará a las cuentas de la empresa. «Actualmente se están analizando las consecuencias», señaló ayer un portavoz oficial. «Habrá que evaluarlo y, cuando se conozca el alcance económico, se comunicará oficialmente».

Inicio en 2007

Según otros medios consultados, ITP -que participa en numerosos programas, entre ellos en la construcción de parte del motor del nuevo avión de Boeing- tenía previsto iniciar el próximo año en Zamudio la producción de la turbina de baja presión para los motores del A-380.

La magnitud de este contrato había obligado a la compañía a poner en marcha un importante plan de subcontratación para hacer frente al resto de programas en los que interviene. La dilación en las entregas del avión provocará que ITP también tenga que retrasar su producción, lo que tendrá consecuencias económicas. Para tratar de minimizarlas, la empresa aeronáutica reducirá la subcontratación que tenía prevista. Asumirá directamente buena parte de esas tareas a la que, de haberse cumplido los planes fijados, no podría haber hecho frente con su propia plantilla.

El nuevo jarro de agua fría lanzado por Airbus afectará de forma similar a la antigua Gamesa Aeronáutica, denominada actualmente Aernnova tras su venta a un grupo liderado por Caja Castilla-la Mancha. Esa compañía también participa a riesgo compartido en el proyecto y suministrará las estructuras metálicas del fuselaje del avión, lo que le reportará una facturación de 540 millones en los próximos trece años. Por su parte, la firma SK-10, perteneciente al grupo Alcor- también suministrará otras piezas.

Errores

La nueva tormenta en Airbus está teniendo graves consecuencias políticas. Al anuncio de que el retraso supondrá perdidas de 2.800 millones de euros para EADS, que controla el 80% de su capital, se sumaron ayer la criticas entre los principales socios del consorcio aeroespacial.

Así, el copresidente alemán del grupo europeo, Thomas Enders, admitió que la actual crisis es fruto de «errores de gestión». Por su parte, el presidente de Airbus, Christian Streiff, señaló que los que los problemas derivan de la su falta de integración como empresa, lo que se ha fijado como tarea para los próximos diez años. Ése es el plazo «que nos costará volver al nivel de Boeing en términos de desarrollo y eficacia», señaló.



 
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