Josep Piqué transmitió ayer al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, su «enhorabuena» y el «apoyo» de su partido por los acuerdos alcanzados el pasado 18 de septiembre por el Foro Tripartito sobre Gibraltar, que permitirán el uso compartido del aeropuerto del Peñón.
Piqué, ministro de Exteriores en la etapa de Aznar, afirmó que los pactos «en general nos parecen buenos» a pesar de que el presidente de su partido, Mariano Rajoy, había considerado que son un «gran retroceso» y acusó al Gobierno de «ceder en lo fundamental», en la soberanía. De hecho, el Grupo Popular en el Congreso ha solicitado la comparecencia de Moratinos en la comisión de Exteriores -registró la iniciativa el pasado lunes- para que explique «las nuevas cesiones realizadas por el Gobierno» en el contencioso del Peñón.
Piqué, candidato del PP a la presidencia de la Generalitat, se manifestó en esos términos ante la comisión de Exteriores del Senado, en la que es portavoz de su partido. Horas después, el responsable de ese área en el Congreso, Gustavo de Arístegui, quiso quitar hierro al asunto y consideró que Piqué sí había defendido las posiciones del partido, aunque admitió que «quizá se quedó corto», e insistió en que el PP ve «debilidad y concesiones» en la actitud del Ejecutivo.
Buen conocedor de este espinoso contencioso -estuvo cerca en su etapa de ministro de alcanzar con Gran Bretaña un acuerdo sobre la soberanía-, Piqué señaló que «le tengo que dar la enhorabuena y a todo su equipo porque los acuerdos que han firmado en términos generales me parecen provechosos». No obstante, el dirigente popular destacó que siente «cierta inquietud» por la decisión de dar voz a las autoridades de la colonia en una negociación a tres bandas, novedosa porque hasta ahora todos los gobiernos defendieron una «estricta bilateralidad» España-Reino Unido. Piqué teme que ese reconocimiento pueda provocar «la imagen de que esta trilateralidad se puede trasladar a otras cuestiones», en referencia a la soberanía del Peñón. Por eso, condicionó ese apoyo a «que no se traspasen las líneas rojas» en la negociación.
«Empate técnico»
Moratinos subrayó que España se mantiene firme en su reivindicación de plena soberanía sobre Gibraltar, que está «intacta», y explicó que «las negociaciones deben continuar». A la luz de los últimos acuerdos, estimó que el contencioso está en situación de «empate técnico que algún día habrá que resolver», pero recalcó que las cuestiones de soberanía atañen sólo a los gobiernos de España y Reino Unido. El ministro celebró el apoyo del PP porque «teníamos manifestaciones contradictorias» de sus líderes.
Al margen de este debate, España volvió a reivindicar la soberanía sobre la colonia ante la Comisión de Descolonización de las Naciones Unidas. El embajador de España en la ONU, Antonio Yáñéz-Barnuevo, planteó los acuerdos de Córdoba como «una colaboración entre vecinos» que servirá para mejorar la vida de los habitantes de Gibraltar y «crear un clima para avanzar hacia la descolonización».