OLMO Desde que me dio por investigar las vicisitudes y el anecdotario de la vida en el Bilbao de antaño, he sentido una especial curiosidad por saber cuál fue el primer automóvil que se matriculó en nuestra villa. Es decir, la matrícula BI-1. En una serie de originales que tengo escritos sobre este tema, hay un epígrafe que se titula precisamente 'El primer automóvil bilbaíno', y cuyo comentario está basado en esta noticia publicada el 23 de agosto de 1896:
«Escribe 'El semanal' de Vitoria: Con destino a Bilbao y para uso del señor Careaga, se ha despachado en la aduana de Irún, pagando dos mil reales por derecho de entrada, un elegante carruaje familiar de cuatro asientos, automático. El aparato motor a gasolina lo tiene debajo del pescante, desde donde se guía el mecanismo con toda seguridad y comodidad. El movimiento se transmite por medio de cadenas sin fin a una de las ruedas traseras y con una palanca se gobierna el juego delantero. El movimiento del vehículo es bueno y el conjunto de la construcción, lujoso».
Basándome en esta noticia me atreví a suponer que este coche del señor Careaga pudiera haber sido el primer automóvil bilbaíno. Pero gracias a mi correspondencia con un descendiente del que fue sin duda el primer importador y vendedor de automóviles de Bilbao, Ricardo Damborenea (que tenía su negocio en el número 31 de la Gran Vía) he podido enterarme al fin de lo que durante tantos años andaba buscando.
Yo había encontrado una noticia sobre el viaje realizado por el señor Damborenea para traer él mismo, personalmente, un automóvil de Francia a Bilbao y se me ocurrió enviar esta noticia a su nieto y buen amigo mío, que también se llama Ricardo. Y Ricardo-nieto, me escribe para decirme lo siguiente sobre su abuelo. Copio el párrafo de su carta:
«Efectivamente, se trata de Ricardo Damborenea que fue el primer importador de automóviles. El procedimiento para el traslado era como lo narra el periódico. Hizo ese viaje por primera vez para traer los automóviles matrícula BI-1 y BI-2. El BI-1 era para Lezama Leguizamón y el BI-2 para mi abuelo». De donde se deduce que el primer automóvil matriculado en Bilbao, con la placa BI-1 lo adquirió el señor Lezama Leguizamón. Fue el comienzo de la motorización de nuestra villa, que en el transcurso de poco más de un siglo se ha convertido en una tremenda y conflictiva carrera sin fin.