Domingo, 8 de octubre de 2006
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DURANGO
Malestar entre la Policía de Durango por un decreto sobre cómo deben vestir y atender
La orden del alcalde establece que deben mantener el porte erguido y llevar txapela obligatoriamente
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Un decreto de Alcaldía que dispone cómo deben vestir y atender a la población los agentes de la Policía Municipal de Durango ha generado gran malestar dentro de la plantilla. La orden establece la obligatoriedad del uso de la txapela, salvo en casos de temperaturas superiores a 30 grados y dentro de edificios y vehículos, y también les obliga a mantener el porte erguido. Respecto a otras cuestiones, el decreto dicta que el trato con la ciudadanía se lleve con «exquisita educación» y que cuando alguien se dirija a ellos, lo primero que deben hacer es saludarle.

Para algunos agentes la indignación ante lo que consideran un «decretazo» es absoluta. «Luego aprueban medidas contra las maniobras militares, pero esto tiene un tono cuartelario que no veas, porque ni siquiera sabemos si el saludo es verbal o gestual. Cuestionan absolutamente nuestra profesionalidad, porque todos hemos ido a cursos de instrucción y hemos leído la Ley de Policía. Sabemos cómo atender a la población», insisten.

El malestar de otros se dirige de forma clara hacia el alcalde, Juan José Ziarrusta, y el oficial y el suboficial de la Guardia Urbana. De éstos últimos advierten que «son quienes han propuesto estas medidas cuando, curiosamente, son los únicos que no van ni armados ni uniformados. Aun así, imaginamos que ahora tendrán que ir también, porque el decreto no contempla excepciones ».

Sobre Ziarrusta, uno de los agentes no tiene reparos en señalar que «confunde disciplina con profesionalidad». En su opinión, la actitud del alcalde hacia ellos se ha mantenido a lo largo de toda la legislatura. «Primero llevó a cabo una reestructuración que ha resultado absolutamente negativa y para la cual rebajó en su dignidad personal y profesional a otros agentes. Después llegó la imposición de la pistola y ahora, un decreto en el que nos trata como a niños que no saben qué tienen que hacer».

«Estampida general»

Con estas medidas, prosigue el mismo agente, «lo único que ha conseguido es una estampida general y que la falta de motivación en la plantilla sea general», puntualiza. Según sus datos, cuatro agentes con plaza fija han abandonado Durango en los últimos años y siete están ahora mismo realizando oposiciones en otros municipios.

«Somos muchos los que no entendemos a qué viene lo de la pistola cuando somos una Policía Municipal que se encarga casi exclusivamente de temas administrativos y de atestados de tráfico», destaca otro agente entrevistado. «Puedes venir mañana para tratar de poner una denuncia por el robo de una cartera -añade-, que te enviaremos a donde la Ertzaintza. ¿No tiene ningún sentido que la llevemos si no podemos hacer casi nada!»

En la misma línea, uno de sus compañeros alerta sobre la idea de «policía de élite» que, a su entender, trata de implantar Ziarrusta. «Siempre se nos ha considerado la policía más cercana al pueblo, pero hemos notado que, desde que llevamos pistola, a la gente le cuesta más acercarse. Además, qué élite vamos a ser -bromea- si lo único que hacemos es marear a la gente enviándole de una comisaría a otra».



 
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