Domingo, 8 de octubre de 2006
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La falta de secretario obliga a suspender por segunda vez el pleno de Castro
El alcalde acusa a la Administración regional de dejar «desamparado» al Ayuntamiento
La falta de secretario obliga a suspender por segunda vez  el pleno de Castro
DESCONCIERTO. La sesión se suspendió por segunda vez en menos de una semana. / FERNANDO GÓMEZ
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El pleno de ayer en Castro fue seguramente el más rápido de la historia de la localidad cántabra. La sesión no duró ni tres minutos. Por segunda vez en menos de una semana, la reunión tuvo que ser suspendida por falta de secretario. Eso sí, al contrario de lo que ocurrió el martes cuando la sesión concluyó por el abandono del funcionario, esta vez todo el mundo lo esperaba. Tanto es así que el equipo de gobierno -PP, Partido Regionalista e IU-, sólo estuvo representado por tres ediles: el alcalde, Fernando Muguruza; el portavoz de los populares, José Miguel Rodríguez; y un miembro de Izquierda Unida, Santiago Vélez. Por el PSOE, sólo uno de los tres corporativos -María Ángeles Blanquet-. Ninguno de los nueve no adscritos faltó a la cita.

La ausencia del secretario se sabía desde el viernes. El funcionario, José Manuel Ballesteros, solicitó la baja ese día después de sufrir, el jueves, un ataque de ansiedad que propició su ingreso en el hospital de Laredo. La causa del shock fue un oscuro incidente que ha corrido por las calles de Castro como un reguero de pólvora y que ha situado en cotas inimaginables la tensión política de una localidad en la que la vida municipal desata tantas pasiones como La Marinera. Según un testigo, Ballesteros fue asaltado a plena luz del día por dos hombres que intentaron introducirle en un coche contra su voluntad.

Sin ayuda

El mismo día de su ingreso, Fernando Muguruza, calificó la patología del funcionario de «representación teatral». Nada se sabía aún del incidente supuestamente sufrido por Ballesteros. Ayer, el primer edil evitó comentar el tema. «No hablo de cosas presuntas. Si se llega a demostrar, ya se verá», zanjó, no sin antes lamentar la situación de «desamparo que sufre el Consistorio». «La Administración regional no nos ayuda», dijo.

El enfrentamiento entre José Manuel Ballesteros y el equipo de gobierno se desató a mediados de septiembre. Entonces, denunció «el acoso de Salvador Hierro». El delegado de Interior desmintió la acusación e interpuso una querella contra el secretario. Pero lo que muchos vecinos califican como «el culebrón castreño» no hizo más que empezar. Tras una semana de calma, la tensión alcanzó a Muguruza, al que Ballesteros acusa de haberle «zarandeado».

El enfrentamiento con el secretario no es el único frente abierto del tripartito. Coincidiendo con la llegada de Ballesteros, se produjo el desembarco en el Consistorio de varios expertos del Tribunal de Cuentas, que investigan las gestión del actual gabinete. Desde septiembre, la fiscal general de Cantabria estudia un presunto delito de prevaricación por la adjudicación de obras a la empresa del hermano del delegado de Industria, Jaime Díaz Muro. Todo ello, sazonado por una polémica por un ascensor que ha llegado a enfrentar al regidor con la edil de Cultura, Concepción Carranza (PP), las denuncias desde la oposición de la ilegalidad de un convenio urbanístico en Sámano o el expediente a ocho policías locales.



 
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