La segunda edición de la Burdin Jaia de Abanto no ha podido arrojar mejores resultados. Alrededor de 60.000 personas acudieron a las inmediaciones de la corta de la mina Concha II, en el barrio de Gallarta, para disfrutar de un programa de actividades que repasaba el pasado minero del municipio. La cifra supone un incremento de 10.000 asistentes respecto al pasado año. «El incremento de visitantes consolida este acto y eso es lo que pretendíamos cuando lo pusimos en marcha», reconoció orgulloso el alcalde, Manuel Tejada. La feria abrió sus puertas el sábado por la mañana. Entonces la aparición de la lluvia no auguraba nada bueno. A media tarde, sin embargo, «se abrieron claros y la gente empezó a llegar», recordaba el responsable de unos de los puesto de cestería presentes en Gallarta. Ayer, la meteorología se comportó de manera impecable toda la mañana.
Trabajo en directo
«No conocía Abanto. Me han dicho unos primos que viven en Las Carreras que nos pasáramos y como hace buen tiempo nos hemos animado. El entorno de la feria, con la corta de la mina, el museo minero y el paisaje son espectaculares», describía encantada Marta una joven vitoriana mientras su marido, Luis, miraba embelesado el trabajo en directo de un tonelero. Y es que ése es uno de los objetivos principales de la Burdin Jaia: dar a conocer el trabajo de las minas. Para ello nada mejor que ver en tiempo real cómo desarrollaban su labor forjadores, herreros, jugueteros, ceramistas o picapedreros.
Los doce puestos agroalimentarios y los 17 de minerales fueron otros focos de atracción en una mañana en la que tampoco faltaron las kalejiras o el cuentacuentos. Eso sí, a las 13.00 horas la mayoría de las miradas se concentraron en la rotonda de la fuente Marciano. Allí tenía lugar la eliminatoria del campeonato individual de barrenadores. La clausura de dos jornadas de Burdin Jaia llegó a las 15.00 horas. Muchos se fueron a casa con el buen sabor de boca dejado por el asado de cerdo que se repartió entre los presentes.