Una copa de vino al día es saludable para el corazón. Lo dicen los expertos. Da igual si es tinto, rosado o blanco. Eso sí, si el caldo en cuestión no es bueno, te puede agriar el momento. Por eso, hay que tener mucho ojo... Sobre todo, ahora que el Gobierno vasco ha hecho público un estudio en el que asegura que el 20% del txakoli que se sirve en Euskadi es vino blanco peleón.
Una faena para los consumidores de este caldo autóctono. Ayer, en la Plaza Nueva de Bilbao, algunos comentaban el asunto. «Hay que defenderlo, que es el de aquí», decía una cuadrilla. Otros dejaban la plática para después y practicaban con el ejemplo. «Mi primer txakoli me lo tomé precisamente aquí hace veinte años», se enorgullecía Eukene Ojanguren mientras degustaba su consumición.
Y desde entonces, si hay que alternar, que sea con blanco de la tierra. «Además, con la regulación de la Denominación de Origen mejoró la calidad», apunta. «Ahora es más achampanado», prosigue. Antes, el primer trago raspaba la garganta. Su amiga Elena Pujana la apoya, aunque también reconoce que no siempre la copa es dulce. Vamos, que lo del gato por liebre es «verdad». «Lo notas porque sabe más agrio», asegura.
Pero no lo devuelves. «Es que... ¿qué haces? ¿Llamas al camarero y se lo cuentas?», ironizaba Antonio, un vitoriano que ayer disfrutaba de la gastronomía de la villa con su amigo David. «Como mucho, lo pagas y lo dejas», reconocía. Él, como muchos aficionados a esta bebida, no tiene costumbre de pedir que le enseñen la botella cuando le llenan el vaso.
Confianza
Al parecer, tampoco los hosteleros lo hacían hasta ahora de motu proprio, reconocía Víctor Sainz, encargado de un local con su nombre de pila en la Plaza Nueva. «No hay costumbre». Y eso que la Dirección de Consumo del Ejecutivo autónomo se lo recomienda a los hosteleros para evitar suspicacias.
«Hombre, la gente se fía», apostilla Sainz. Y si se siente engañada, «pues no vuelve», que es lo que hace Gonzalo del Val. Ayer se tomaba un txakoli con la familia sintiéndose aliviado porque el caldo no estaba mal. «Lo que tienes que hacer es ir a los sitios que son especialistas en esta clase de vino... si conoces la ciudad, claro», enfatizaba Antonio, el vitoriano.
«Lo mejor es tomarlo en una feria», explicaba Amaia, que no es muy aficionada al txakoli. Aunque cuando lo ha tomado, no se ha sentido decepcionada.
Otros casos
Dicen los hosteleros que en los últimos años el consumo de esta bebida ha aumentado. Lo que no tienen claro es si el fraude que ha destapado el estudio del Gobierno vasco va a perjudicar al sector. «Yo creo que no, pero hay precedentes. Pasó algo similar con el 'cigales'. Y, más recientemente, con el 'rueda': ahora ya no es 100% uva verdeja...», puntualiza Sainz. Al final, el paladar lo nota.