Iñaki Azkuna lidera sin rivales y con un respaldo mayoritario en las bases del PNV el proceso que el Bizkai buru batzar (BBB) está a punto de abrir para elegir a su candidato a la Alcaldía de Bilbao en las próximas elecciones municipales, de mayo de 2007. A diferencia de la contestación interna que suscitó el ex consejero de Sanidad hace cuatro años, cuando gobernaba en minoría, las juntas municipales de la formación jeltzale coinciden sin fisuras evidentes en que Azkuna es el cabeza de cartel con mayores garantías en la cita con las urnas.
No sólo porque esta vez no discuten su gestión, impulsada en este mandato gracias a la mayoría absoluta que le da un gobierno en coalición con EA y EB, sino por las incertidumbres que planean en los comicios para el partido nacionalista: la presentación por separado del PNV y EA, que han formado tándem en las últimas elecciones, y el posible concurso de Batasuna, que podría alterar el equilibrio de fuerzas en el Ayuntamiento.
Las asambleas locales peneuvistas, activas participantes en la confección de las listas electorales, consideran que el actual alcalde constituye un baluarte frente a eventuales competidores y que, incluso, puede 'pescar' votos en caladeros no nacionalistas gracias a su tirón popular, contrastado en diferentes encuestas.
El PNV comenzará de forma inminente el proceso oficial para la elaboración de la primera plancha de Bilbao, previsiblemente antes de final de mes, tras haber abierto ya el 'melón' en las Juntas Generales. Pero los primeros pasos ya estaban dados. Tradicionalmente, el Alderdi Eguna -'día del partido'-, constituye el banderazo de salida para la divulgación de las propuestas iniciales, al menos de forma oficiosa. Ese 24 de septiembre, cualificados representantes de la militancia bilbaína conocieron en las campas de Foronda las primeras quinielas para Bilbao, en las que Azkuna figuraba como cabeza de lista acompañado de otros 'concejales' de peso. Posteriormente, las juntas municipales han debatido por separado esas cábalas, maduradas a partir del 2 de octubre cuando repasaron con miembros del Gobierno municipal el grado de cumplimiento del programa electoral.
Lista en los batzokis
Esa lista inicial, difundida ya por los batzokis y pendiente de un refrendo oficial, contaría con cuatro concejales del actual Ejecutivo, por expreso deseo de Azkuna: José Luis Sabas, delegado de Obras y Servicios y su hombre de confianza en la Alcaldía desde que alcanzó la makila en 1999; Eduardo Maiz, delegado de Seguridad Ciudadana; Ibone Bengoetxea, responsable de Circulación y Transportes; e Ibon Areso, edil de Aparcamientos e Intervenciones Estratégicas.
La importancia de este último va más allá de las responsabilidades asumidas en el mandato. En un escenario de reelección e hipotética victoria del PNV, el peso específico que aporta Areso en la gestión y su experiencia municipal -lleva cuatro mandatos- son vistas por muchos como un seguro para cubrir cualquier contingencia.
El alcalde, que se recupera plenamente de su enfermedad, ha pasado de ser considerado un díscolo por algunos -cuando su discurso se alejaba de la doctrina oficial- a convertirse en un punto de encuentro entre las bases. «Se ha metido en el bolsillo a todos. Es otra historia; ahora se dedica a la gestión y no a la política», valora un representante de una de las juntas que fue más crítica con Azkuna hace cuatro años. Ese respaldo, facilitado por los logros en la regeneración de Bilbao y la recomposición de relaciones con la Diputación, ha permitido despejar el camino de aspirantes alternativos.
En la anterior reelección, el Bizkai buru batzar sí lo presentó, al situar a Belén Greaves, entonces viceconsejera de Comercio, en la pugna por la candidatura a la Alcaldía -finalmente descartada por las juntas, que se aliaron con el alcalde-. Esta vez, todo apunta a que Azkuna, de 63 años, aspira sin otros candidatos a la que sería su tercera designación, algo inédito en las listas del PNV en Bilbao.