Se agota un ciclo. A los 58 años, José María Lekue se retira de la escena política. Después de siete años como portavoz del PNV en Barakaldo y once de concejal, acaba de ser nombrado director general de Aparcabisa. Ya ha asumido su nuevo cargo y en unos días abandonará el Consistorio. Antes de ceder el acta de edil, hace balance de su paso por la vida municipal. «Voy a contestar más con el corazón que con la cabeza», advierte antes de la entrevista. Se va con pena. Le gusta estar en contacto con los ciudadanos y conocer sus problemas. Pero es el momento de iniciar una nueva etapa.
-¿Echará de menos la política?
-Un poco. Siempre me ha gustado el Ayuntamiento. A nivel personal es muy gratificante, porque estás cerca de los problemas de la gente. Además, los he vivido intensamente al residir siempre en el centro de Barakaldo. Antiguamente, había una ley que obligaba a médicos y maestros a convivir en el municipio en el que trabajaban. Estaría bien trasladarlo a los concejales. Todo saldría mejor.
-¿Cuál ha sido el momento más ilusionante de su trayectoria política?
-Sin duda, la llegada del metro a Barakaldo. Supuso romper barreras, no de incomunicaciones, pero sí de accesibilidad. Ahora es más sencillo ir a otros puntos de Vizcaya. Llegas en un momento a San Mamés, la Gran Vía bilbaína o las mismísimas playas de Plentzia y Sopelana.
-También habrá vivido episodios tristes...
-Aquellas colas que hubo hace unos años para acceder a las ayudas sociales me dieron mucha pena. Por desgracia, existe una brecha social que cada vez se está abriendo más. Vivirlo de cerca me ha dolido mucho, al igual que los temas relacionados con la violencia. Alcanzar la paz y cotas de bienestar es fundamental.
-La ciudad está inmersa en una gran transformación urbanística. Valore el nuevo Barakaldo.
-Barakaldo va por buen camino. En su día, parecía un municipio triste, gris y desangelado, a pesar de sus magníficas gentes. Ahora es otra cosa. Pero no puede perder sus industrias para ser un gran parque.
-¿Por qué?
-Por el empleo y por razones de espacio. Hay que fomentar otro tipo de urbanismo, no sólo basado en jardines y viviendas. Tenemos una cultura industrial muy grande. Contamos con medios: escuelas de formación profesional muy buenas y, en Bilbao, una gran facultad de ingenieros. Y, pese a todo, estamos retrocediendo en cotas de desarrollo industrial.
-¿Le gusta la nueva ciudad?
-Sobre todo, Urban-Galindo. Gracias a Bilbao Ría 2000, se ha recuperado la ría y cualquiera puede tocarla. Hemos estado muchos años viviendo de espaldas a ella. Antes era imposible acercarse.
Nueva faceta
-Barakaldo es un feudo tradicionalmente socialista ¿Puede haber un alcalde nacionalista en 2007?
-Por supuesto. Nosotros siempre hemos estado ahí, gobernando durante muchos años junto al PSE.
-Pero ahora hay un pacto entre los socialistas y el PP...
-Ya, ya... Ese pacto vino empujado por la situación política. Lo que está claro es que, debido a la estructura social y las sensibilidades, es casi imposible ver aquí un alcalde con mayoría absoluta.
-¿Qué le falta al municipio?
-Una identidad propia. Algo que le una y distinga del resto.
-Bueno, ahora llega a Aparcabisa. ¿Ya tiene algún proyecto en mente?
-Alguna cosilla ya hay por ahí (risas). Mira, lo que debe hacer ahora Aparcabisa es ver nuevos mercados. El Txorierri o el puerto de Bermeo pueden ser lugares interesantes para ubicar estacionamientos de camiones.