Lunes, 16 de octubre de 2006
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SOCIEDAD

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Rebeldes con causa
«Nosotros solos no podemos», advierten cuatro voluntarios que participan en los actos de la 'Semana contra la pobreza'
Rebeldes con causa
JONÁS CANDALIJA. «Es necesario movilizarse y gritar, por ejemplo, que once millones de niños mueren al año por enfermedades evitables». / JOSÉ RAMÓN LADRA
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LOS DATOS
2.800 millones de personas, la mitad de los habitantes del planeta, viven con menos de 2 euros y medio al día. El 20% de la población mundial tiene el 90% de las riquezas.

Un niño de cada cinco no tiene acceso a la educación primaria. 876 millones de adultos son analfabetos; dos tercios son mujeres.

El desempleo afecta a 192 millones. Las economías deberían generar 43 millones de puestos de trabajo anuales para reducirlo.

En los países pobres, uno de cada 10 niños no llegará a cumplir 5 años. En los ricos, uno de cada 143.

Más de 500.000 mujeres mueren cada año durante el embarazo o en el parto. En los países en desarrollo, una de cada dieciséis.

2.400 millones de personas no disponen de instalaciones sanitarias satisfactorias. 1.000 millones no tienen agua potable.

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El polémico vídeo del robo del escaño de Zapatero en el Congreso ha puesto estos días en la mente de muchos españoles, más que otras veces, la movilización mundial contra la pobreza, pero no puede disimular el hecho de que los países desarrollados han faltado a su palabra. Al paso que va, la meta de reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre, uno de los denominados 'Objetivos del Milenio' que firmaron 189 jefes de Estado en el año 2000, se cumplirá dentro de 145 años y no para 2015 como se había acordado. El propósito de reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad de los menores de cinco años tampoco se llevará a efecto hasta 2045. África subsahariana sólo ha recibido el 60% de los fondos entonces prometidos para la lucha contra el sida y, para colmo, los países enriquecidos han destinado a los más desafortunados la mitad de ayuda de la que asignaron en los años 60.

Para rebelarse contra todas estas promesas rotas, se abre hoy en 70 países una semana de sensibilización en torno al Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, 17 de octubre, mañana. Habrá conciertos, exposiciones, mesas redondas, presentaciones, actos en centros educativos y en la calle, recogida de firmas, coloquios, ciclos de cine Se espera el levantamiento de cientos de miles de personas en todo el planeta. La Alianza Española contra la Pobreza, plataforma que representa a más de un millar de colectivos sociales, ha convocado manifestaciones en veintiséis ciudades el sábado.

800 millones con hambre

Alzarán su voz los que piensan que es posible reducir a cero la cifra de 800 millones de hombres, mujeres y niños que cada noche se acuestan con hambre. También los convencidos de que se puede rescatar de las garras del trabajo infantil a los 218 millones de niños atrapados en ellas. Y los que creen posible borrar el sufrimiento de las 14.000 mujeres que mueren al año después de dar a luz por carecer de atención sanitaria de calidad. Pedirán a los que mandan «más hechos y menos palabras». Así reza uno de los eslóganes de la 'Semana contra la Pobreza'. Más soluciones reales y menos discursos grandilocuentes.

«Tenemos la obligación de exigir a los líderes mundiales que cumplan sus compromisos», proclama José María Medina, presidente de la Coordinadora de ONG de Desarrollo de España y portavoz de la Alianza. «Este terrorismo silencioso que condena a muerte a decenas de miles de personas cada día sigue sin ser una prioridad para quienes gobiernan», considera Ricardo Zaldívar, coordinador en España del movimiento internacional ATTAC «por el control democrático de los mercados». Y José María Medina concluye: «La pobreza mata más que las guerras, pero apenas se habla de ella».

España también tiene cuentas pendientes. A través de organizaciones no gubernamentales, fundaciones sin ánimo de lucro y entidades sociales o bien a título personal, miles de voluntarios trabajan para cuadrar números por un mundo mejor. Como los cuatro que aparecen en las siguientes líneas.

JONÁS CANDALIJA

23 años. Universitario. Madrid.

«Es necesario gritar por todo lo alto»

«Es necesario gritar por todo lo alto, por ejemplo, que once millones de niños mueren cada año por enfermedades perfectamente evitables. Yo solo no puedo», sostiene este joven estudiante de tercero de Periodismo en Madrid, quien ya sabe qué quiere leer en los periódicos esta semana. «La sociedad española se rebela contra la pobreza en el mundo». Su voluntariado consiste en realizar tareas de apoyo en el gabinete de comunicación de la Coordinadora de ONG de Madrid.

Este chico de nombre bíblico, Jonás, como el profeta que sobrevivió tres días y tres noches en el vientre de una ballena, se dice «un joven comprometido con su tiempo». Hubo un arranque: «Hace seis años me fui de cooperante a Cuba para ayudar en labores agrícolas».

Entonces el gusanillo de la cooperación con los países más desfavorecidos se le enroscó en la conciencia y, tres años después, viajó a Hungría para atender a menores sin recursos en un campamento de verano. Pero cree que no hace falta atravesar kilómetros para «aportar tu granito de arena». «He encaminado mi formación universitaria hacia el ámbito del desarrollo y los países del Sur. Pienso seguir en esto muchos años. La buena noticia sería que no fuera necesario».

el gesto

21 de octubre. Colaborará en la organización de la manifestación que partirá de la Plaza Cibeles de Madrid.

AINHOA OLANO

35 años. Empleada en una ONG. Bilbao

«La pobreza no es inevitable»

El voluntariado en Intermón-Oxfam de esta bilbaína duró años y acabó convirtiéndose en un trabajo remunerado. Hoy, su tarea consiste en movilizar y sensibilizar a la sociedad. «Acercar la realidad de los países del Sur a la ciudadanía», explica. Echa por tierra algunos mitos: «Se cree que la pobreza en el mundo es algo inevitable, que los países pobres son responsables de esta situación porque tienen gobiernos corruptos y no quieren trabajar en ello. No es así».

Y dice conocer la solución a los grandes problemas: «Es cuestión de voluntad por parte de todos y, sobre todo, de los países del Norte. Tenemos que hacernos oír como ciudadanos». Ainhoa Olano no quiere agarrarse a ningún dato. «Todos son igualmente terribles», apostilla. Pero uno se le escapa al fin: «Los 30.000 niños y niñas que mueren al día de hambre».

el gesto

21 de octubre. Organiza diversas actividades de sensibilización que tendrán lugar frente al Teatro Arriaga de Bilbao.

ÁNGELES HOYOS

48 años. Profesora. Valencia

«No me convenció el vídeo de Zapatero»

«Conforme» se muestra esta valenciana con el efecto causado por el anuncio publicitario del robo del escaño del presidente del Gobierno -«hacen falta cosas rompedoras para que te tengan en cuenta», dice-, aunque no deja de pronunciarse «en desacuerdo con las formas» empleadas para llamar la atención sobre la campaña contra la pobreza. «Hay que colaborar con los gobiernos, que son los que toman decisiones, y no ponerlos en contra, que es lo que se hacía en el vídeo», justifica. Ángeles Hoyos traduce textos y hace tareas de oficina sin recibir un sueldo a cambio en la organización no gubernamental Ayuda en Acción.

«Me tocan especialmente la fribra los temas que afectan a las mujeres y a los niños». Cita, por orden de prioridades, aquello que tantas noches le quita el sueño: la pobreza extrema, la falta de educación primaria de calidad para todos, la desigualdad sexual La enumeración le lleva un rato. «Somos la primera generación capaz de erradicar la pobreza extrema. Tenemos los medios y los conocimientos».

Ángeles Hoyos tiene una hija de trece años que sigue sus pasos. «Le hablo de estos temas con calma. Quiero que se sienta responsable, pero no culpable», explica.

el gesto

20 de octubre. Plaza de la Virgen de Valencia. Actuará en una 'performance' contra el hambre.

MARTA GARCÍA ALDAMA

41 años. Lleva un negocio de ayudas técnicas para discapacitados. Bilbao

«Ahorro en agua y luz porque eso ayuda»

Acude varios días a la semana a un centro para atención de inmigrantes en Vitoria. Aunque ahora regenta en Bilbao un comercio de ayudas técnicas para discapacitados y personas mayores, es licenciada en Derecho y por ello ofrece en sus ratos libres (de cuatro a seis horas a la semana) asesoramiento legal a extranjeros. En lo más difícil: cómo conseguir papeles. «Hay historias desgarradoras», cuenta. «He estado en Mali y Burkina Fasso. Las familias mandan a España a los miembros más preparados». Aquí se emplearán en los trabajos más ingratos.

Marta García Aldama, adscrita a la Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), también piensa que «no es una utopía acabar con el hambre. Se puede erradicar si cada uno ponemos de nuestra parte», advierte. Pero, ¿y la próxima semana? «Seguiremos trabajando. Esto no dura siete días. A mí me dura desde que nací; veía a mis padres ayudar». Tiene en la retaguardia algunas propuestas: «Ahorrar agua y energía, cuidar el medio ambiente y ser solidarios con nuestro entorno. Estas cosas, hechas aquí y ahora, ayudan a los países pobres».

el gesto

17 de octubre. Informará a pie de calle en Bilbao sobre cómo luchar contra la pobreza en el mundo.

 
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