«¿Tan mala conductora seré?». Una vecina de Santurtzi tiene el triste récord de multas por exceso de velocidad en Vizcaya. El radar de Artaza, que con más de 21.000 denuncias en lo que va de año es el más activo del territorio, la 'ha cazado' 18 veces desde el pasado mes de febrero y durante abril, mayo, junio y julio, aunque las notificaciones le han llegado con cuatro meses de retraso. «Sé que he cometido infracciones, pero si me llegan a decir a tiempo 'oiga se está pasando', la segunda no me la ponen porque no soy tonta», se justifica.
La mujer, madre de familia, trabaja en la margen derecha y tiene que atravesar todos los días el túnel maldito, y no sólo por el incisivo control sobre la velocidad, sino también por la elevada siniestralidad del paso. Lo peor es que aún no sabe si le llegarán más cartas de Tráfico, porque al parecer sólo han tramitado las denuncias registradas hasta el mes de julio debido a un problema informático. Estas últimas deberán incluir también la supresión de puntos del nuevo carné.
Asegura que en diez años de permiso nunca ha tenido un accidente y que en ese tiempo sólo le habían puesto una multa de aparcamiento. Ahora, debe hacer frente al desembolso de unos 7.000 euros, 5.000 si se beneficia del descuento por pronto pago. La velocidad en el tramo está limitada a 60 y ella circulaba la mayoría de las veces por encima de 90, infracción considerada como muy grave, por lo que también puede quedarse sin licencia de conducción. «¿Cómo paga una familia normal semejante cantidad?, ¿cómo voy a trabajar y a ganar dinero si me retiran el carné y no tengo otro medio de transporte?», se pregunta.
Ella participa en un foro de Internet (www.multas.org) en el que se desahogan a menudo algunos de los autodenominados 'afectados por el famoso caso curva de Artaza'. 'Arruinada', 'Bienjodío', 'Nai78' y 'aom' son los apodos de algunos internautas que acumulan tres, seis y hasta trece multas por exceso de velocidad (390 euros y posible -casi segura- retirada del carné). Dada la gran cantidad de quejas han pensado en unirse en una plataforma para denunciar la inusitada actividad de este cinemómetro y, sobre todo, la demora en la comunicación de las sanciones y la dudosa señalización. Algunos internautas han llegado a proponer un modelo de recurso que cuestiona la falta de una señal de radar, o que se limite la velocidad a 60 en una autovía, pero sobre todo critican a la Administración por su afán recaudatorio y por despreciar el carácter pedagógico de las multas al tardar varios meses en comunicar la infracción sin dar la oportunidad de rectificar conductas. Han llegado a pedir ayuda al Ararteko y a empresas 'quitamultas' para presentar los recursos con más probabilidades de éxito.
Miedo de ir a Correos
El Real Automóvil Club Vasconavarro (RACV), por ejemplo, ha recibido más de un millar de consultas. La Oficina de la calle Rodríguez Arias recibe una media de veinte multas diarias, con especial incidencia en la segunda quincena de agosto, cuando empezó la psicosis. Cada caso es distinto, pero en general aconsejan beneficiarse del 30% de bonificación pagando dentro del plazo. «En cuanto a la suspensión del permiso de conducir, en función del exceso de velocidad hay más o menos opciones de evitarla», explica el director-gerente del RAC, Javier Ondarra.
En su opinión, cuando menos existe «una contradicción» entre señales, ya que en las autovías está prohibido bajar de 60. «La mayoría de las multas son por circular a entre 90 y 93 kilómetros por hora y en las fotos se pueden apreciar las luces de freno encendidas. «¿No sería más lógico mantener el 80 como limitación o, como mucho, rebajarlo a 70?», apunta Ondarra.
Por su parte, Tráfico indica que este tramo sufría una siniestralidad «insoportable» y que con el radar se ha reducido, y que no se colocan las señales al azar, sino después de realizar un estudio.
Una familia de Ondarroa suma tres multas del radar de Artaza y tiene intención de recurrirlas. La primera en caer fue la hija, una joven universitaria que se sacó el carné en diciembre. El día 11 de abril había ido a visitar a su tía en Algorta y atravesó la galería a más velocidad de la debida. Su madre la reprendió por conducir rápido, a 104 kilómetros por hora. Al día siguiente la mujer tuvo que desdecirse porque llegó una nueva multa y esta vez llevaba su nombre. «Estoy asustada, me da miedo ir a Correos», confiesa. «Aquí algo falla. Si hubieran llegado en dos semanas, en lugar de 21.000 denuncias igual habría sólo 14.000 y no supondría un quebranto económico para tantas familias».