Martes, 17 de octubre de 2006
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CULTURA

ÁLVARO POMBO, PREMIO PLANETA 2006
«El dinero tiene una mala fama que no se merece»
El escritor santanderino alaba a la mujer emprendedora y vital en 'La fortuna de Matilda Turpin'
«El dinero tiene una mala fama que no se merece»
GANADORES. Álvaro Pombo y Marta Rivera de la Cruz. / EFE
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Dinero y matrimonio, actuar o quedarse parado. De estas cuestiones tan corrientes y vitales trata 'La fortuna de Matilda Turpin', la novela con la que Álvaro Pombo ha ganado el Premio Planeta y se ha embolsado 601.000 euros. Una pareja muy dispar habita esta obra, protagonizada por un catedrático de Filosofía y una rica heredera que durante trece años cuida de los hijos y de su marido. Hasta que éste se muere y las cosas cambian.

«Ella ha cumplido una etapa de su vida y ahora quiere lanzarse al mundo, trabajar, ver lo que puede hacer con su fortuna. El dinero tiene una mala fama que no se merece. Es un medio para crear cosas, como los microcréditos, sin duda una gran invención de la inteligencia. Me molesta la actitud purista del que piensa que el dinero sólo contamina. En España, cuando teníamos una renta per cápita miserable, todos éramos miserables», explica el Pombo, Premio de Periodismo EL CORREO en 2006.

El escritor santanderino piensa que «algunos economistas están viendo el mundo con una brillantez y una fluidez que nos recuerda los grandes poetas. ¿Cuándo el dinero está mal? Cuando sólo piensa en sí mismo, cuando el único fin del dinero es hacer dinero».

El reverso negativo de Matilda Turpin es su propio esposo, un profesor de Filosofía al que le gusta más la contemplación que la acción, «un erudito de los que escriben sobre lo que han escrito otros», incide el académico. En otras épocas se veneraba a esta especie de sabios. Pero ya no. A Pombo no le importa esta caída de prestigio. «El ejemplo biblíco es la diferencia entre Marta y María. Se suponía que Marta era inferior porque limpiaba la casa y los cacharros, mientras que María se dedicaba a contemplar al Señor. Yo he invertido los términos: la profundidad está en la acción, y si uno se queda en la teoría, acaba sin hacer nada».

Licenciado en Filosofía por el Birkbeck College de la Universidad de Londres, Pombo confiesa que él pertenece al «mundo de Sartre, en el que unas personas libres toman decisiones y éstas les marcan. No me caen bien los cobardes ni los tibios. A los personajes que aman y se comprometen, como Matilda, siempre los salvo».

El matrimonio o la formación estable de una pareja es una de éstas decisiones llamadas a marcar a hierro. «Tenemos que pensar en la pareja desde todos los ángulos, tanto los homosexuales como los heterosexuales. Es un pacto muy complicado y comprometido, sobre todo si hay hijos. Estoy hablando de la pareja que dura en el tiempo, seria, no en el ligue. Se está produciendo un cambio muy grande en una institución como el matrimonio, tan del siglo XIX y todavía llena de convencionalismos, no siempre buenos. Por eso me da rabia que ahora los homosexuales lo defendamos con tanta pasión».

Las mujeres trabajan, ganan dinero, como Matilde Turpin. Los hombres, por necesidad, se adaptan a la nueva situación «Tengo amigos que cuidan muy bien de sus hijos, con un gran sentido maternal. La gran revolución del siglo XX ha sido el feminismo, porque ha obligado a que los varones sientan de otra forma».

Las parejas y las familias cambian, pero también producen fantasmas. «Yo podría citar a las personas que me acompañan cada día, por ejemplo mi madre, aunque haya desaparecido. Son fantasmas de algún modo presentes y a los que rendimos cuentas por nuestros actos. Ellos figuran de modo muy importante en esta novela», dice Pombo, un atípico premio Planeta al que el galardón le parece «una oportunidad». «No hay novelista que no quiera llegar al gran público. Los poetas son otra cosa».

 
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