Viernes, 20 de octubre de 2006
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La sentencia advierte de que las cláusulas abusivas para atar a promesas son ilegales
Los jueces dicen que el 'blindaje' de Zubiaurre vulnera la Constitución al impedirle la promoción en el trabajo
La sentencia advierte de que las cláusulas abusivas para atar a promesas son ilegales
SATISFECHOS. El futbolista Iban Zubiaurre y su abogado, Guillermo Alonso-Olarra, posan en el despacho del letrado tras conocer la sentencia del Tribunal Superior. / IGNACIO PÉREZ
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La «desproporcionada» cláusula de rescisión de Iban Zubiaurre -30 millones de euros- en la Real Sociedad es uno de los ejes centrales de la argumentación del Tribunal Superior para dictar sentencia y también el origen del voto particular de un magistrado. La resolución firmada en marzo por el juzgado de lo Social ya advertía de que el 'blindaje' del futbolista de Mendaro era «abusivo», pero la dictada ahora se adentra aún más en el opaco territorio de las 'corazas' económicas de los profesionales para ponerlo en cuestión y advertir de que las cláusulas desorbitadas para atar a las jóvenes promesas son ilegales. «Tal pacto (el 'blindaje' de Zubiaurre en la entidad blanquiazul) consideramos que ha de ser calificado de ilegal por infringir los meritados preceptos constitucionales».

La Sala parte de la premisa de que su papel en este caso no debe limitarse «a fijar sin más la cantidad que se estime procedente», en alusión a la indemnización, sino que ha de prevalecer la «valoración judicial» que lo rodea por el carácter «extraordinario» de los recursos de suplicación. Y es en este contexto en el que plantea su reflexión crítica sobre las cláusulas, una fórmula generalizada en el negocio del fútbol que permite en muchos casos a los clubes evitar las 'fugas' a otros equipos con cantidades exageradas. La conclusión del tribunal puede sacudir en cierta manera el mundo del balón porque, aunque no sienta jurisprudencia -eso sólo puede hacerlo el Supremo-, sí genera doctrina; es decir, la sentencia podría ser invocada en el futuro como sustento jurídico en otros procesos similares al 'caso Zubiaurre'.

El fallo recuerda que cuando el joven de Mendaro fichó por la Real Sociedad sólo tenía 22 años y, que «si bien había jugado en la selección infantil y juvenil, no consta que lo hiciese en las selecciones superiores, no habiendo disputado un solo partido en Primera». De hecho, el lateral guipuzcoano empezó a prestar sus servicios en el Sanse, de Segunda B, y su salario «ni de lejos se puede comparar con tal cantidad (la cláusula)». Según el tribunal, la relación entre ambas cuantías también resultó desproporcionada la temporada en que Zubiaurre subió al primer equipo e intervino en catorce partidos, ya que sus retribuciones «no alcanzaron los 100.000 euros».

«Dominación»

En su resolución, los magistrados recuerdan que la vinculación contractual del entonces realista no era puntual, sino que su caso era generalizado en el Sanse. «Resulta que todos los jugadores de este segundo equipo tenían similar cláusula (...) para impedir que cualquiera de los jugadores canteranos, que en ese momento son jóvenes con proyección de futuro pero que todavía no han dado el salto a Primera, no puedan desistir antes del fin de contrato y ligarse a clubes que les ofrezcan mejores condiciones profesionales». En este sentido, consideran «llamativo» que los responsables de la Real puedan calcular los 'blindajes' «con tanta precisión» y, por contra, «nada se fije para el caso de despido improcedente del trabajador por el club».

«Todos estos datos» llevan a los jueces a sostener que, a pesar de su «formalismo», con la 'coraza' de 30 millones no se quisieron acordar las consecuencias económicas de la ruptura unilateral del contrato por parte del futbolista, «sino que la misma se utilizó como instrumento de un poder de dominación» del conjunto presidido por Miguel Ángel Fuentes. Según el tribunal, el 'castigo' financiero impuesto a los jugadores que quieren cambiar de aires es excesivo, lo que, en la práctica, supone «la frustración de poder ejercer su derecho a elegir dónde presta su actividad profesional y a promocionarse en el trabajo». «Por razón de lo explicado -agrega- tal pacto consideramos que ha de ser calificado de ilegal».

Con sus reflexiones, los magistrados avalan algunos de los planteamientos apuntados en su día por el juez Xavier González de Rivera, quien ya advertía de la «ineficacia» de las cláusulas abusivas y subrayaba la necesidad de tener en cuenta otras variables -formación, progresión y valor en el mercado- para 'poner precio' a los futbolistas. Y es que, según indica la resolución judicial, hay cuatro jugadores del primer equipo de la real que tienen un 'blindaje' inferior al de Iban Zubiaurre.

 
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