La OPE, cuyos primeros exámenes están previstos para el puente de diciembre, también ha deparado una sorpresa desagradable a los monitores de salud mental, unos profesionales que prestan sus servicios en hospitales psiquiátricos, centros de día y pisos protegidos. En la convocatoria, su categoría específica -auxiliar de psiquiatría- desaparece, englobada en la más amplia de auxiliar de enfermería.
Los monitores se asombran de que, «en plena tendencia a la especialización», se agrupe a dos colectivos que tienen asignadas tareas diferentes. «Nuestras funciones tienen más que ver con la instrucción. En los hospitales, por ejemplo, solemos encargarnos de talleres de manualidades, cocina, gestión de hogar... ¿Hasta llevamos uniformes diferentes!», explican los profesionales, que alertan sobre las complicaciones que puede acarrear esta falta de diferenciación al elaborar las listas de sustitutos.
Los responsables de Osakidetza aclararon que la OPE se ajusta al Decreto de Puestos Funcionales, donde se definen las distintas categorías.