Lunes, 23 de octubre de 2006
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Un intenso ventarrón acompaña la salida de los seis patrones
Bajo un intenso ventarrón del Sur decenas de embarcaciones y miles de personas despidieron a los seis patrones que zarparon hacia Australia
Un intenso ventarrón acompaña la salida de los seis patrones
Sir Robin Knox-Johnston, 67 años, en su velero 'Grey Power' con la bandera naval británica. / FOTOS: B. AGUDO, L.A. GÓMEZ, F. GÓMEZ Y 'ON EDITION'
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El cielo quiso acompañar a los seis navegantes solitarios que ayer zarparon de Bilbao con la intención de dar la vuelta al mundo. El viento del Sudoeste creó nubes de extrañas formas, iluminó la tierra con colores que parecían recién creados y pintó las olas de un color de acero sacado del catálogo de un pintor turbado.

Bajo ese decorado telúrico Euskadi despidió ayer a los patrones de los Open 60. Y aunque los espectadores desplegados a lo largo de la costa y embarcados en las decenas de veleros y motoras que se enfrentaron al intenso viento del Sudoeste (con rachas por encima de los 35 nudos) vibraron con las escoradas de Thomson, Kojiro, Stamm o Knox-Johnston, el vasco Basurko centró todas las miradas. Es el primer gran viaje en solitario que emprende el navegante de Portugalete. Sin embargo y desde ayer, Unai posee el honor de ser el marino vasco que ha sido capaz de reunir en torno a sí al mayor número de aficionados a la mar. Una pancarta desplegada en la banda de babor del 'Portu', el barco familiar, resumía (en inglés) el sentido de la cita de ayer: «Unai, nunca navegarás solo».

El día fue inolvidable, una de esas jornadas que los padres contarán a sus hijos, como un hito imborrable. Bajo un viento muy racheado y tras la ceremonia de despedida realizada en tierra, los seis patrones fueron llegando a sus barcos. El espectacular 'Hugo Boss' de Thomson ganó la batalla de la imagen con su traje de diseño, sus gafas de aviador, su banda sonora de los Rollings, las cuatro 'modelos-sirena' que le despidieron junto a Capitanía y las velas negras. La batalla sentimental se la cobró sir Robin Knox-Johnston, solo, en la banda de barlovento de su velero con aparejo Parlier (dos botavaras laterales a pie de palo que sustentan el mástil), aparejando el velero contra el mundo y las convenciones de la edad. La batalla de la navegación la conquistó el suizo Bernard Stamm con unas orzadas increíbles, tratando de ganar barlovento con rumbo a Castro Urdiales, y la de las prestaciones Mike Golding, a bordo del 'Ecover', preciso, metódico, disciplinado.

Vencedor afectivo

Pero en la gran escaramuza del afecto, Unai Basurko salió más que victorioso. Su paso frente al 'Saltillo' fue acogido con una salva de aplausos, sirenas de niebla, bocinas y gritos de ánimo que habrá impregnado para siempre la memoria del patrón vasco. Es difícil concitar tantas y tantas simpatías y parabienes como los que Unai recibió ayer de los miles de aficionados a la mar que fueron a despedirle.

Lo cierto es que las demandas de los patrones (deseosos de alejarse cuanto antes de la costa para enfrentarse al tren de borrascas que convierte estos días Finisterre en un laberinto de tormentas) obligaron a cambiar el plan previsto. Los veleros no realizaron el bordo previsto hacia Plentzia sino que, tras tomar la salida, ganaron una boya junto al cajón del Superpuerto y, acto seguido, pusieron rumbo hacia el Oeste. Esta decisión provocó el desconcierto entre los seguidores de la regata.

Aún así decenas de embarcaciones acompañaron a los seis veleros en sus primeras millas. El mar hervía entre las estelas de los barcos, la marejada del Noroeste y las rachas del cálido viento. La línea de salida fue cruzada en primer lugar por el rápido Thomson, seguido del 'Ecover'. Stamm, con su 'Cheminées Puojoulat', que prefirió salir más abierto, hacia el mar, pasó en tercera posición. Por detrás se situaron el 'Spirit de Yukoh', del japonés Kojiro Shiraishi, el 'Pakea', de Unai Basurko, y el 'Saga Indurance' de sir Robin. Estos tres veleros navegaban con dos rizos en la vela mayor. Sin embargo, los tres primeros decidieron desplegar toda la vela pese a la 'castaña' del Sudoeste que sopló en este primer tramo de la regata.

Fuera, la previsión presenta mares arboladas y fuertes vientos, un horizonte que no se modificará hasta después de su paso por el Cabo Ortegal, previsto para las próximas 24 horas.

Al fondo, al menos siete semanas de viaje para conectar Bilbao con la australiana localidad de Fremantle. Bilbao ya está en el mapa de la vela mundial. «Competir en esta regata es un sueño hecho realidad a base de mucho esfuerzo, de mojarme mucho (literalmente, en el agua) y del empeño de mis familiares, de mis amigos y de la BBK. Me toca continuar la historia ¿no? El primer hombre que dió la vuelta al mundo fue Elcano y ahora hay otro vasco que va a ir a hacerlo», dijo Basurko antes de zarpar.

A estas horas, Unai habrá pasado su primera noche solo en una costa que conoce como la palma de su mano. Quedan menos 12.000 millas para un hombre que nunca navegará solo. ¿A que no?

jmendez@diario-elcorreo.com

 
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