Martes, 24 de octubre de 2006
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VIZCAYA

DE CUANDO EN CUANDO
Hablando de ovnis...
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Estaba viendo con el señor García un programa sobre ovnis y de pronto el locutor informó que no sé que agencia internacional estaba ya preparada por si alguna vez llegaba a la tierra una nave de otros mundos. El señor García al oír esto soltó la carcajada y comentó que aquella agencia estaba en la más pura inopia, sin enterarse que a la tierra han llegado ya hace muchos años, no una nave sino docenas de naves de otros mundos.

Los jovencitos utilizan para este tipo de despistes una frase coloquial muy expresiva. Yo se la oí a una de mis nietas: «Que no te enteras Mari Contreras». Y en efecto esa agencia no se ha enterado de que desde hace casi medio siglo no sólo están viniendo naves de otros mundos a la Tierra sino que sus tripulantes han convivido con muchos terrícolas de ambos sexos.

Yo recuerdo haber leído, allá por los años sesenta, que el empleado de un periódico de Zaragoza se encontró cierta noche a un alienígena en la parada del autobús. Se conoce que había perdido el ovni de regreso y pensaba que en aquel vehículo terrestre podría llegar a su planeta. Menudo chasco se llevaría el pobre.

Los testimonios que dan fe de la llegada de ovnis extraterrestres son innumerables, y mas de cuatro especialistas con olfato para el negocio han escrito libros enteros contando las hazañas de estos seres, así como sus encuentros con terrícolas. Encuentros que unas veces son de tipo fraternal, otras no tan fraternal y otras ni fu ni fa, porque el terrícola suele salir pitando por si las moscas y se frustra la confraternizaron.

Sin embargo hay quien se cree estas historias a pies juntillas y están convencidos de que los pendones del espacio han aterrizado en nuestro planeta, e incluso han invitado a algún terrícola a visitar su platillo volante. Otros alienígenas han llegado a la osadía de entrar en alguna casa de la Tierra dando a su moradora (creo que era la casa de una señora) el susto padre. Afortunadamente , todo terminó bien y la señora acabó invitándoles a tomar el té o algo por el estilo.

Pero no siempre estos encuentros han sido amistosos. Y no por parte de los visitantes que en general parecen venir en son de paz, sino por parte de algún terrícola, como fue el caso de un gallego peleón llamado Tomás. Deo volente se lo contaré mañana, porque hoy se me acabó el espacio disponible.

 
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