Martes, 24 de octubre de 2006
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La renovación del alcantarillado afectará 5 meses al tráfico en Urazurrutia y La Peña
Las obras comienzan mañana y obligarán a desviar la circulación por Miribilla y Bolueta
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Los vecinos de las riberas altas de Bilbao deberán aprender a convivir con las obras durante los próximos cinco meses, a causa de la renovación de las redes de saneamiento a la altura de la calle Urazurrutia y sus muelles. Aunque el tajo se concentra en esta zona, sus repercusiones llegarán dos kilómetros más allá, hasta el barrio de La Peña, habitado por casi 8.000 personas.

Además de las molestias que puede provocar el hecho de tener una zanja al lado de casa, los trabajos afectarán sobre todo al tráfico debido a los obligados cortes de carretera y desvíos. Las tareas, que comienzan mañana, pondrán a prueba las rutas alternativas diseñadas por el Ayuntamiento para distribuir la circulación -unos 500 vehículos a la hora-. Miribilla y Bolueta serán los puntos de entrada y salida al barrio.

Organizado por las concejalías de Obras y Servicios, y de Circulación y Transportes, el programa de trabajos pretende adelantarse a eventuales peligros. Conociendo la antigüedad de la red de alcantarillado y con el precedente del hundimiento de la galería de la calle Buenos Aires, el Ayuntamiento ha decidido prevenirse y meter el pico y la pala en Urazurrutia para evitar males mayores. La renovación no sólo obedece al precario estado de las tuberías, sino a los desaguisados cometidos en estas infraestructuras. Un mismo colector lleva las aguas de lluvia y las fecales de las viviendas, cuando cada residuo debería circular por separado.

Colectores desbordados

Al ir juntos causan problemas. Amenazan con desbordar la capacidad de los colectores del Consorcio, que trasladan el caudal del saneamiento a la depuradora de Galindo. También provocan vertidos a ría, a la altura de la ribera de Zamácola, ya que aquí desemboca el agua de la lluvia mezclada con los residuos fecales. La colocación de las nuevas tuberías permitirá cerrar estas alcantarillas a cielo abierto, unas de las últimas que aún siguen activas en Bilbao. Además las redes, del doble de diámetro que las actuales, darán servicio a unos mil vecinos de Miribilla.

Los trabajos serán complejos por las características del terreno, explicó ayer la responsable del servicio municipal de aguas, Noelia Izquierdo. Hay que excavar zanjas muy anchas y profundas en una calle estrecha, próxima a la ría y ya surcada por otras redes -telefonía, abastecimiento y electricidad-, lo que condiciona cualquier solución alternativa para el tráfico y la buena vecindad. «Me gustaría decir lo contrario, pero esto es como cuando te vas a operar. Va a doler. Pero operamos o esto se cae», advirtió el concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas.

Para que 'duela' menos, Circulación ha diseñado desvíos que se adentran por Miribilla y el puente de Santa Isabel que conduce a Bolueta. Como aviso general, el director del servicio, Fernando González Vara, aconsejó a los conductores que no pasen por Urazurrutia y Zamácola en estos cinco meses. Sólo los residentes podrán usar tramos de Urazurrutia y Zamácola para acercarse a casa. Las obras también alterarán la normalidad del Bilbobus, que sufrirá cambios de rutas y paradas.

 
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