El personal de varios centros de atención primaria de Osakidetza ha manifestado su desazón por los «repetidos cuelgues» que paralizan su conexión a la red informática, imprescindible para los servicios de cita previa y para acceder a los historiales de los pacientes. El problema más reciente se produjo ayer mismo, cuando una avería -que los portavoces de Sanidad ubicaron en un encriptador- interrumpió el servicio durante buena parte de la mañana. El departamento admitió que esta caída del sistema había afectado a los tres territorios, aunque puntualizó que no todos los centros la sufrieron y destacó que no tuvo repercusiones en la atención a los pacientes.
«Estamos muy quemados, porque nos exigen mucho pero no nos dan las herramientas necesarias», se quejaba una trabajadora de un ambulatorio bilbaíno. El fallo de ayer, que se prolongó desde las 8.30 horas hasta alrededor de las 11.30, colmó la paciencia del personal, ya que se producía poco después de unas jornadas complicadas: entre el lunes y el miércoles de la semana pasada, ya se había registrado una notable ralentización de las conexiones que dificultó la tarea de los profesionales. «Dar una cita nos llevaba cinco minutos. Pero lo de hoy -por ayer- ha sido un desastre, un caos -detallaba otra sanitaria-. El sistema ha hecho 'crack' y no podemos trabajar, porque todos los datos están en el servidor».
En un centro de salud de la margen izquierda confirmaban estas impresiones: «El problema va más allá de las colas y de las dificultades para dar citas. Los médicos y las enfermeras estamos pasando consulta a ciegas, sin acceso a los historiales. Tienes que estar preguntando al paciente por qué vino la vez anterior y, además, no puedes dejar registro de lo que haces. Nos estamos asustando un poco», confesaban. El Departamento no cuantificó los servicios que se quedaron ayer sin conexión, pero la decena de centros de Álava y Vizcaya con los que contactó este periódico sí había padecido el corte. En Vitoria, de hecho, todos los centros de salud tuvieron que pasar consulta igual que en la era preinformática.
Retorno al papel
Los portavoces de Sanidad aclararon que las dificultades de la semana pasada se debieron a «una sobrecarga de tráfico» que ocasionó un «enlentecimiento» del sistema, aunque hicieron hincapié en que «no estuvo parado en ningún momento». En cuanto a la mañana de ayer, detallaron que los problemas técnicos en un encriptador -un codificador que oculta los datos a las personas no autorizadas- obligaron a realizar dos cortes, pero lo consideraron una cuestión «puntual» que se subsanó en unas horas y «no tendría por qué repetirse». Además, insistieron en que no se dejó de atender a ningún paciente: «Nunca hemos renunciado a usar papel, aunque, ciertamente, esta situación supone una molestia».
La informatización de las unidades de atención primaria comenzó en 1992, aunque en aquel tiempo los sistemas de cada centro eran autónomos y no estaban conectados. El proyecto Osabide arrancó en 1998, para permitir el acceso a las historias clínicas desde cualquier punto de la comunidad, e implicó la creación de una base de datos única albergada en los servicios centrales de Osakidetza. El propio consejero Gabriel Inclán ha afirmado en alguna ocasión que es el proyecto del que se siente «más orgulloso».
Ayer, en plena avería, algunos médicos mostraban su disgusto por el uso de un sistema diferente para la atención primaria y los hospitales, ya que complica el intercambio de información entre ambos niveles de la Sanidad.