OLMO Ay María Jesús de mi alma! (María Jesús es la firmante), que su carta no es una carta sino más bien una enciclopedia y me la debiera haber enviado usted en fascículos para que pudiera digerir todos los temas que me incluye por si puedo aprovecharlos en esta tertulia. Pero usted me dirá si cuatro folios llenos por ambas caras (lo que hacen ocho folios) se pueden digerir de una sentada, sobre todo cuando la caligrafía no es fácil de descifrar.
Pero en fin, no vamos a ser desagradecidos y si a mí me ha costado leerlos y traducirlos, me imagino lo que a usted le habrá costado escribirlos y eso siempre es de agradecer. Lo que no sé es si ha ido almacenando los temas para soltármelos todos seguidos o los ha ido escribiendo a lo largo del mes hasta llenar los cuatro folios. De una u otra forma aquí están a mi disposición y no quiero que su trabajo (porque le habrá costado su trabajo escribirlos) haya sido en balde.
De todos los temas que usted me propone, el mas curioso me parece el del cuco o cuclillo. Creo que la primera vez que alguien me ofrece en su carta un tema ornitológico y no deja de ser interesante saber que el cuclillo al comienzo de la estación tiene un canto alegre y rápido, después lo va distanciando y al final de la estación lo termina con una especie de carcajada, según se lo contó al parecer su padre mientras paseaban por la ladera de la sierra Salvada, en Orduña. Ya dice el refrán que a la cama no te irás sin saber una cosa más y esta noche me iré a dormir sabiendo que el cuclillo además de 'cu-cu' dice 'ja-ja'.
Y hablando de Orduña, María Jesús me incluye otro caso curioso: el 'bollo' de la peña de Orduña. Es un fenómeno atmosférico, una especie de nube densa y fría que en los días despejados de invierno se agarra a la cumbre bajando hasta media ladera y volviendo a subir. El nombre lo debe a su forma que evoca las de un bollo. A causa de este 'bollo' según parece se reduce la visibilidad (lógico) y la temperatura llega a los 18 bajo cero, por lo que los animales se visten de blanco y los arboles se llenan de carámbanos y yo hoy me iré hoy a la cama sabiendo otra cosa más.
La carta sigue hablándome de los perros, del metro, del idioma, de los teléfonos móviles, de los huevos de gallina, de los contestadores automáticos , etc... Lo siento amiga María Jesús, pero son demasiados temas para tan corta tertulia.