La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) adoptó ayer algunas medidas cautelares para establecer una tregua en la guerra comercial desatada entre Orange y Euskaltel. La decisión obliga a ambas compañías a mantener de forma provisional el acuerdo de colaboración que les ligaba desde 1998 y les prohíbe realizar ofertas a los 460.000 clientes afectados que impliquen el trasvase de los mismos desde un operador a otro. El regulador pretende establecer así un terreno de juego pacificado para tomarse su tiempo en resolver la cuestión que fundamental que está en disputa: quién es el titular definitivo deesos usuarios que han contratado durante los últimos años un servicio de telefonía móvil con la empresa vasca, que actuaba como comercialziadora de Amena (ahora, Orange).
La ejecución de medidas cautelares había sido solicitada hace ya casi dos meses por Euskaltel al entender que las diferencias surgidas entre esta compañía y la filial de France Télécom podían derivar en una notable confusión para los clientes, además de mermar la calidad del servicio. El grupo que preside José Antonio Ardanza decidió hace meses romper el acuerdo que le ligaba a Amena-Orange para firmar otro con Vodafone, al amparo de la normativa que ha permitido el nacimiento de los llamados 'operadores virtuales de telefonía móvil'.
Consecuencias
Las iniciativas de la CMT van a tener consecuencias automáticas. Así, Orange deberá cesar de forma inmediata la campaña comercial que había iniciado sobre los 460.000 clientes que firmaron el contrato con Euskaltel, a los que proponía un descuento del 50% en su factura para toda la vida, así como la entrega de un nuevo terminal. La operadora vasca, además, podrá mantener la relación con los usuarios en su teléfono de atención al cliente y también estará autorizada a realizar las recargas de las tarjetas prepago, opción que Orange había impedido desde hace ya un par de semanas.
Fuentes de la firma francesa señalaron ayer que están «satisfechos» por la decisión del regulador, ya que éste ha rechazado, aunque también de forma provisional, la pretensión de Euskaltel de acceder a todos los datos de los clientes para adjudicarse la titularidad de los mismos. Además, Orange aclaró que las medidas cautelares sólo afectan a los usuarios que ya tenían un contrato con la empresa vasca y no a los nuevos. Esta situación puede impedir a su compeditor realizar nuevas altas de teléfonos móviles hasta mediados de diciembre, ya que su nueva red no estará lista hasta ese momento.
Euskaltel discrepaba ayer de esta interpretación y anunciaba que pedirá a la CMT una aclaración sobre las nuevas altas de clientes. La compañía, además, se mostraba convencida de que la decisión definitiva del regulador sobre la titularidad de los clientes de telefonía móvil será adoptada en un breve plazo de tiempo.