Los partidos del Ayuntamiento de Bilbao pusieron ayer sobre la mesa el debate sobre el gasto público, un tema que puede parecer anodino pero que es la clave de una buena gestión y la referencia para conocer el uso de las arcas municipales. Reunidos en el pleno, los grupos que forman el equipo de gobierno y la oposición discreparon de forma abierta de lo que que conoce como necesidades imprevistas y de los fondos destinados a sufragarlas durante el mandato. En concreto, el equipo de Iñaki Azkuna (PNV-EA-EB) sacó adelante con sus votos la aprobación de un crédito adicional de casi 9 millones de euros para financiar operaciones no incluidas en el presupuesto de 2006, de 442 millones para los 15 departamentos.
Las valoraciones fueron muy diferentes en unos escaños y en otros. Mientras que la concejala de Hacienda, Isabel Sánchez Robles, apuntó que el desvío presupuestario es nimio en comparación con las cuentas generales, populares y socialistas censuraron el «despilfarro» de recursos y el modo de administrar «el dinero de todos los bilbaínos».
Aunque se llame crédito, esta fórmula no supone un endeudamiento. Los 8,9 millones aprobados en esta recta final del mandato para financiar operaciones «de emergencia y no previstas» proceden de lo que no se gastó el año pasado -remanente de tesorería- y de los ingresos correspondientes a la aportación foral -la caja de Udalkutxa-, según explicó Sánchez Robles.
En personal y obras
El desglose económico revela que el capítulo de personal (4 millones) y las obras en la calle y de alumbrado (casi 1,5 millones) absorben una buena parte de los gastos que se han disparado este año. De menor cuantía, pero también superando lo inicialmente presupuestado, figuran eventos como el Bilbao Live Festival, los festejos populares y BilbaoMusika, tanto la Escuela de Música como la Banda Municipal.
Vistos los números, arrancó la discusión entre el gobierno y la oposición con más de un guiño electoral a seis meses de la cita con las urnas. La concejala de Hacienda restó trascendencia al desvío -«es muy pequeño»- y recalcó que el presupuesto anual «siempre es una estimación», sujeta a variaciones sobre la marcha. «Nosotros no inflamos los presupuestos».
El delegado de Obras y Servicios, José Luis Sabas -otra de las concejalías beneficiadas por el crédito- alegó: «la gente nos pide a lo largo del año que les arreglemos las calles. Son pequeñitas cosas que van subiendo el presupuesto».
La oposición censuró de forma contundente la gestión de los imprevistos. «Es que se trata de un millón más para arreglar aceras... No cuestiono los imponderables, pero es que no estamos hablando de calderilla», advirtió el portavoz del PP, Antonio Basagoiti. El concejal buscó el detalle al preguntar si el Ayuntamiento ha hecho efectivas las fianzas de las txosnas de las fiestas para pagar la reparación de los agujeros en la vía pública. No hubo respuesta oficial. «Para estas cosas y para otras, que pague el roto el que lo genera. Y no el conjunto de la ciudadanía».
El portavoz del PSE, Txema Oleaga, exigió mayor «claridad» con las cuentas públicas «desde el primer momento». Además de reclamar que las fianzas sean ejecutadas para evitar que el Ayuntamiento cargue con lo que no le corresponde, Oleaga hizo una crítica de fondo: «Nos piden 9 millones porque no saben planificar. Sólo los gastos de personal se llevan el 50% de los imprevistos. Pues igual es que la política de personal no es la adecuada».
Al final intervino hasta el alcalde. «Cualquier gobierno que se precie tiene desviaciones económicas de este tipo».