La Asociación para la Acogida de Niños de Bielorrusia (ACOBI) ha comenzado ya su campaña para encontrar familias que quieran convivir con niños de Bielorrusia el próximo verano. En la pasada edición consiguieron traer a Euskadi a 31 chavales, el doble que en la anterior. Por eso, la agrupación comienza este nuevo curso con un objetivo más ambicioso. «Nos gustaría conseguir, al menos, 50 familias», explica su vicepresidenta, Maite Vega.
ACOBI se dedica desde 1999 a esta tarea, cuyo objetivo es ayudar a los niños de edades comprendidas entre 6 y 18 años a mejorar su salud. «No son críos conflictivos ni tienen problemas graves, sólo los derivados de una alimentación deficiente y de la radiactividad de la central nuclear de Chernóbil», subraya la portavoz. Por ello, las familias que participan no necesitan cumplir requisitos especiales, «pueden ser, incluso, monoparentales». Eso sí, deben tener tarjeta de Osakidetza. La razón es sencilla: durante los dos meses (julio y agosto) que los niños estarán en Euskadi, recibirán tratamientos para sus dolencias. «Hay que hacerles revisiones de la vista y los dientes», apunta Vega.
Para ello, «la asociación cuenta con una red de odontólogos que se encargará de cualquier problema sin que suponga gasto alguno», subraya. En caso de que los niños necesiten gafas, será la agrupación la que abone el importe.
Monitoras nativas
La familia sólo tendrá que cuidar al niño como si fuese un hijo más. El idioma tampoco supone una barrera insalvable. «Contamos con dos monitoras que viajan con los chavales desde Bielorrusia y pueden hacer de intermediarias». Los pequeños se adaptan rápidamente o a la nueva situación. «Son como esponjas. En quince días aprenden lo básico».
Y eso, a pesar de las grandes diferencias entre ambos países. «Les sorprenden las duchas, ya que ellos se bañan en barreños, y también la gran variedad de frutas que existe». Los interesados deben ponerse en contacto con la asociación, con sede en Basauri, antes del 30 de noviembre.
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Acobi 677 55 61 83