La expansión urbanística de Barakaldo avanza hacia el extrarradio. Los barrios de Lutxana, Cruces y Retuerto son los primeros en ver esta transformación. Pronto le tocará el turno a Burtzeña. En este enclave está proyectado un parque empresarial y, en breve, arrancará la rehabilitación del casco urbano. No serán las únicas novedades. Las cinco fábricas ubicadas en la zona tienen los días contados. Asentadas en suelo calificado como residencial, las plantas deberán cerrar sus puertas en cuanto caduque su licencia de actividad. El Ayuntamiento ha decidido no renovar estos permisos para dar paso a 600 pisos, distribuidos en dos sectores.
A través de un decreto del alcalde, Tontxu Rodríguez, la institución local anuncia el inicio de los trabajos para la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en la zona afectada. Con esta medida, se da luz verde al desarrollo urbanístico en unas parcelas muy castigadas por la actividad industrial. «Hay una serie de factorías con muy pocos trabajadores, pero cuyo impacto sobre el entorno es grande. Y además es un lugar de expansión residencial», explicaron los responsables municipales. Cuatro solares en las cercanías de Zorroza y Lutxana-Munoa se beneficiarán de este desmantelamiento industrial.
Aún no hay plazos establecidos para llevar a cabo la reforma. En todo caso, el comienzo de las obras deberá esperar varios años. «Son ámbitos difíciles de desarrollar por su ubicación y las cargas urbanísticas existentes en Burtzeña», admite el Consistorio. Antes de entrar las excavadoras, las fábricas y algún taller deberán abandonar la zona. Algunos se quedarán sin licencia en poco más de un año. Otros pueden prolongar su estancia legal un par de ejercicios más. «Sustituiremos estas industrias por empresas no contaminantes en el polígono que está proyectado en la zona», se congratularon los dirigentes municipales.
A partir de ahora, las actuaciones privadas están prácticamente vetadas en Burtzeña. La suspensión decretada por el máximo edil afecta a las licencias de actividad y de obras. Está prohibida la construcción, modernización, consolidación, aumento de volumen o mejora de los edificios existentes. Hay ciertas excepciones. Estarán permitidos los trabajos «estrictamente necesarios para mantener las mínimas condiciones de habitabilidad y salubridad».
Trámites paralizados
La nueva normativa municipal también establece que tendrán vía libre las obras dirigidas a evitar daños a terceros de edificios que no se encuentran en ruina. «La suspensión afecta asimismo a todo tipo de aprobaciones y autorizaciones que tengan el mismo objeto», apunta el decreto firmado el 6 de octubre por el socialista Tontxu Rodríguez. Con esta afirmación, se cierra la puerta a cualquier tipo de trámite urbanístico. Hasta la aprobación de la modificación de las normas subsidiarias, la institución local se guarda así las espaldas ante un imprevisto.