Los expertos confirman que «hay más seteros que setas». Y eso que esta temporada, que ya toca a su fin, ha sido una de las más prolíficas en cantidad, calidad y diversidad. Este otoño las cunetas de las carreteras que llevan a los 'setales' se encuentran abarrotadas de coches de aficionados, que, si no quieren llevarse un disgusto, nada más bajar del monte visitan la sociedad micológica más cercana.
Como consecuencia, el número de agrupaciones se ha disparado en los últimos años. Los miembros de uno de los colectivos más veteranos de Vizcaya, la Peña Santa Cruz de Galdakao, lo aseguraron ayer en el XXXIX Concurso-exposición de setas, el certamen con más solera de la provincia.
Precisamente en Galdakao las sociedades micológicas se han duplicado en los últimos dos años. A Peña Santa Cruz y Barrengorri se han sumado Itxiarte y Umore Ona, y Portugalete, Sestao, Plentzia y Santutxu ahora también cuentan con un colectivo dedicado a las setas. Su labor consiste en asesorar para evitar intoxicaciones con especies como el 'boletus satanás', «muy común este año», o la 'amanita muscaria' -la seta de 'los enanitos'-. La falsa pardilla, «que produce el 95% de los envenenamientos de Vizcaya», según Kepa Urrutikoetxea de la Peña Santa Cruz, o la mortal 'amanita phalloides' también se han visto «más de lo normal».
Por ese motivo, Urrutikoetxea lanza un consejo: «Si no te quieres tirar quince días a pensión completa en el hospital, hay que sacar el tallo entero, guiarte por el olor y no fiarse de la buena presencia. Pero, sobre todo, antes de comerlas, hay que pasar por una sociedad micológica y preguntar», advierte el experto.
La Peña Santa Cruz acudió el sábado a Altube con más de 130 niños para buscar hongos que se expusieron ayer en la plaza La Cruz de Galdakao. La tarde anterior, pequeños y mayores catalogaron cada especie recogida. «Queremos que los jóvenes cojan afición, conozcan el monte y lo respeten. Ahora viene mucha gente y al final lo destrozan. Los hay que llevan GPS», explicó Urrutikoetxea. En otras provincias como Soria y Navarra ya han establecido cotos, como las de caza o pesca, para recoger setas.