Lube pasará pronto a la historia. Esta semana, la histórica fábrica de motos quedará reducida a escombros. El derribo del pabellón arrancó ayer en Lutxana. Su desaparición dejará paso a 260 viviendas libres y de protección local. Será una de las mayores promociones del nuevo ensanche de Barakaldo. La remodelación cuenta con el beneplácito de los vecinos. Va a regenerar una zona visiblemente degradada. A pesar de todo, los residentes evidenciaron su tristeza. Con el inicio de los trabajos, afloraron los recuerdos de aquel pasado fabril. «Era uno de los iconos de nuestro barrio», lamentaron.
En las calles Doctor Waksman y Andikollano, se arremolinaron decenas de curiosos. Aguardaban la caída de los primeros muros. A primera hora de la mañana, se dio el pistoletazo de salida a los trabajos. Una grúa elevada sobre el barro empezó a derruir la planta, levantada en 1945. Dos años después de su construcción, la factoría de motocicletas más importante del país comenzó a operar en el edificio. De Lutxana salían al año 800 motos. «Tenía mucho tirón. Doblaba en producción a otras marcas, como Montessa o Bultaco», rememora Jesús García. Este amante de las dos ruedas es ahora el presidente de la sociedad Lube.
La década de los 60 fue la época dorada de las Lube. «Se utilizaba tecnología punta de origen alemán y todos querían una moto de esta marca», apunta García. La bonanza se prolongó hasta 1967. Entonces, la crisis económica del sector hizo mella. La fábrica cerró sus puertas y sus 50 trabajadores se quedaron en la calle. Otras pequeñas industrias recogieron el testigo. Hubo una planta de muebles o una imprenta, entre otras actividades. Hace poco más de un año, la nave se quedó vacía.
Para mantener viva la memoria de Lube, los apasionados de la marca han promovido diversas iniciativas. La última prevé la instalación de una moto a modo de escultura.