OLMO Cuando los encargados de controlar el horario nacional (y creo que parte del europeo, aunque de esto no estoy muy seguro) deciden atrasar o adelantar la hora siguiendo unas normas que yo sigo sin entender del todo (quizá sea por mis cortos alcances), el único inconveniente que tenemos los ciudadanos corrientes y molientes es el de atrasar o adelantar (en este caso fue atrasar) los relojes de nuestra casa o nuestra muñeca.
No es mucho trabajo, lo reconozco. Lo único que me fastidia y mucho, es comprobar cómo la noche, que antes veíamos mas lejos, ahora se nos echa encima ya a las seis de la tarde; y eso sí que me amuela, porque la luz diurna da vida, alegría y aun optimismo (depende de la situación y el talante de cada cual), mientras que la oscuridad propende a la melancolía y eso a nadie agrada. Pero en fin, sus razones tendrán los encargados de manejar nuestros horarios oficiales para hacer lo que hacen, aunque los ciudadanos de a pie y de escasos conocimientos en estas cuestiones sigamos sin entenderlo ni poco ni mucho.
Pero hay una actividad ciudadana a la cual, el cambio de hora le supone un engorro bastante más complicado que el de mover las manecillas del reloj. Me refiero a los ferrocarriles, que se encuentran con un buen lío, porque el hecho de añadir o suprimir una hora les descacharra todos los horarios establecidos. ¿Qué se hace en estos casos? Y como no estaba seguro de lo que había oído por ahí, he consultado con los técnicos de Renfe para salir de dudas.
Y he salido de dudas. Para resolver el problema, todos los trenes de largo recorrido se han visto en la necesidad de detenerse a las tres de la mañana (en el caso que acabamos de vivir) y estar una hora parados para acomodar el horario del tren al horario establecido. Lo único que hacen, como atención a los viajeros, es hacer la parada en la estación más próxima, para permitir al paisanaje estirar las piernas y tomarse un cafetito con el fin de que la espera resulte más agradable.
Los trenes de cercanías, en cambio, como no es cosa de parar una hora en trayectos cortos, el pasado domingo 29 de octubre, solucionaron el problema duplicando su servicio dominical nocturno, porque al repetirse las dos de la mañana, se vieron obligados a repetir los servicios desde las dos a las tres.
Pero en fin, como dice el refrán, dos veces al año no hacen daño.