La presencia de Ermua en el calendario de ferias agrícolas se llama San Martín. Mañana, la villa reunirá en su decimoséptima edición a un total de 32 baserritarras y artesanos, que exhibirán sus productos agrícolas al ritmo de trikitilaris, txistularis y dantzaris. Una fiesta que no hay que perderse.
El responsable de este referente ermutarra en el Bajo Deba es Euskal Birusa, un colectivo que trata de promocionar el euskera y la cultura vasca. «Éramos conscientes de que teníamos un idioma minoritario y, por ello, nuestro objetivo era crear espacios para el euskera», apuntan los fundadores de Euskal Birusa.
Uno de ellos fue la feria. Se trataba de «un lugar de encuentro bastante conectado con el entorno de Ermua y donde los verdaderos protagonistas son la gente que conserva el idioma. Era una forma de dar importancia a la transmisión del euskera».
Cada San Martín, miles de personas se acercan a Ermua a degustar un talo, tomar un txakolí, comprar hortalizas o queso y, quién sabe, llevarse un cerdo a casa si resulta ser el afortunado de la rifa que ayuda en la financiación de la revista mensual 'Drogetenitturri', que publica la asociación desde finales de los años 80.
A continuación, las cuadrillas se reunirán en la esperada comida popular que «se ha convertido en una tradición», indican desde el colectivo.
Sugerente réplica
Uno de los cambios más importantes que ha vivido esta feria es el veto impuesto el año pasado a su protagonista: el cerdo. La normativa prohíbe el sorteo de animales vivos, por lo que el colectivo ha optado por una original alternativa.
Este año, una réplica de cuatro metros, elaborada en gomaespuma y cedida por el Ayuntamiento de Mutriku, ocupará su solemne espacio.Y es que, cada vez, un mayor número de visitantes quiere ver su 'cerdo de San Martín'.
La fama que la feria iba cogiendo generaba aglomeraciones en la plaza de Cardenal Orbe, por lo que, hace tres años, San Martín Azoka se abrió a zonas próximas. Actualmente, los artesanos, cuya entrada en la feria se produjo hace ocho años, exhiben bisutería, flores secas y pelotas de mano en la plaza de San Martín.
En cuanto al número de baserritarras que acuden a San Martín, los datos no han cambiado demasiado. Los 30 puestos de productos agrícolas que se instalaron en la primera edición, no restan en demasía de los 32 baserritarras procedentes del entorno de Ermua y siete artesanos.
Lo que sí va en aumento es la colaboración. En la pasada edición, Euskal Birusa llegó a contar con más de 150 voluntarios del municipio, entre los que se incluye a medio centenar de mujeres que elaboran talos sin descanso.
Calidad
El número de casetas está fijado y los organizadores han tenido que rechazar inscripciones sin perjudicar a los baserritarras del territorio. Este hecho ha provocado que el objetivo de los organizadores para el próximo año sea aumentar los puestos, «porque vemos que cada vez la feria llama a más gente».
Desde el pasado año se exige a los productores un certificado de calidad de origen de los productos.
El alimento estrella siguen siendo las hortalizas. Superan en ventas a las frutas, sidra, txakolí, queso, miel y productos del cerdo.
En torno a la feria, Euskal Birusa, organiza la 'San Martín Kulturala' que en el mes de noviembre programa todo tipo de espectáculos culturales como Artea o un recital de Pantxoa eta Peio.