Lunes, 13 de noviembre de 2006
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VIZCAYA

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«Quiero que mi hijo desaparezca de mi vida de una vez»
Una madre cuenta su dolorosa experiencia: «Te hace daño la persona que más quieres en el mundo»
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«Mi hijo me maltrata». A Beatriz -nombre falso- le ha costado «diez años» y «muchísimo sufrimiento» pronunciar esta frase. «Al principio justificaba su conducta porque creía que era su forma de demostrar el dolor que sentía por la muerte de su padre. Me echaba la culpa de todo lo malo que le ocurría y llegó un punto en que el día a día se hizo insoportable. Las peleas eran continuas. Daba igual lo que yo dijera o hiciese. Se le cruzaba el cable y la emprendía a golpes conmigo, con los muebles o con la pared. Me insultaba, me decía que no valía para nada, que me iba a hacer la vida imposible y que me iba a echar de casa. Un verdadero infierno». Su otra hija llegó a denunciar a su hermano en la comisaría de la Ertzaintza tras recibir una paliza, pero Beatriz sintió «lástima» y le pagó la fianza. «El día que él volvió, la niña se fue de casa», recuerda con amargura.

A esta madre vizcaína le resulta «muy difícil» contar su historia, pero es consciente de que su testimonio puede ayudar a muchos padres que se encuentran en su misma situación. El propio Ararteko denunció en su último informe el «espectacular» aumento del número de casos de violencia infantil y juvenil contra sus progenitores y los datos ofrecidos por la Fiscalía de Menores de Vizcaya lo corroboran.

Sin problemas médicos

El hijo de Beatriz hace tiempo que ha cumplido la mayoría de edad, pero los ataques no cesan. «Aparentemente» es un chico de «lo más normal». Clase media, universitario, trabajador... «Muchas veces relacionamos los malos tratos con chavales marginales y nada más lejos de la realidad. Maltratador puede ser cualquiera. Que te pegue un hijo es una experiencia muy dolorosa porque te está haciendo daño la persona que más quieres en el mundo», sentencia.

«Al principio logré convencerle para que fuese a un psiquiatra porque pensé que podría tener esquizofrenia o cualquier otro trastorno mental. No podía entender que me pegase porque sí. Después de varias consultas, el doctor me dijo que no tenía nada médico, que lo más probable es que mi hijo simplemente fuese un maltratador». A Beatriz le cuesta entender que el niño de sus ojos, el niño al que ha criado «con todo lujo de atenciones», la trate como si fuese «basura». «Lo que le voy a decir puede parecer muy duro, pero es la verdad. Ahora mismo lo único que quiero es que mi hijo se vaya de casa de una vez y juro que no me importaría no volver a verle en la vida».

 
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