La movilización social provocada por la política de expansión urbanística defendida por el Consistorio de Bakio no sólo alcanza a los vecinos de la localidad; la inquietud se ha trasladado también al Gobierno vasco. Fuentes del Departamento de Medio Ambiente han transmitido a EL CORREO su «preocupación» por una de las operaciones de construcción de viviendas previstas en el municipio costero. En concreto, el Ejecutivo autónomo no ve con buenos ojos el proyecto que prevé edificar hasta 436 nuevos inmuebles y, muy probablemente, un campo de golf en el sector de Ohija, muy cerca del espacio protegido del Biotopo de San Juan de Gaztelugatxe.
«Queremos desmentir que este plan urbanístico tenga el aval del Gobierno vasco. En ningún caso nuestro departamento ha apoyado esa iniciativa. Ya se lo advertimos al Consistorio en el año 2001 y lo volvemos a hacer ahora», apuntaron las mismas fuentes.
Desde que se desatara la polémica hace un mes, el Ayuntamiento dirigido por el jeltzale Txomin Rentería ha repetido de manera insistente que sus planes urbanísticos cuentan con el respaldo de la Diputación y del Gobierno vasco. Ese ha sido uno de sus principales argumentos frente a la críticas de vecinos y ecologistas. Medio Ambiente contradice ahora esta tesis, aunque sí reconoce que dio su plácet para aumentar la densidad edificatoria (aumentar el número de pisos a construir) en Bakea, Solozarra, Errenteria y Elexalde.
Este visto bueno parcial, así como las advertencias sobre el sector de Ohija fueron lanzadas por la consejería que dirige EA en la Comisión de Ordenación del Territorio del País Vasco (COPV) de junio de 2001. En aquella reunión se debatió la aprobación de las Normas Subsidiarias de Bakio, que entraron finalmente en vigor en 2003 y han sido objeto de sucesivos cambios en los últimos meses por parte del Consistorio, hasta dar cabida a alrededor de un millar y medio de viviendas (800 más de las previstas inicialmente).
Este diario ha tenido acceso al acta de la comisión y al informe técnico previo a la celebración de la misma. Dos documentos que fijan la actual postura de oposición del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco respecto al proyecto de Ohija. Las conclusiones de ambos escritos son contundentes. «La propuesta de previsión de un campo de golf de 25 hectáreas, así como la urbanización de 228 viviendas (ese número se ha disparado en la actualidad hasta las 424, tras las últimas modificaciones aprobadas por el Consistorio) no está debidamente justificada», señalaron los expertos.
Asimismo, la consejería alertaba de la cercanía del espacio protegido. «La ubicación del sector, muy próximo a la costa sobre la bahía de Bakio y colindante al Biotopo de Gaztelugatxe, en un territorio abrupto y con superficies boscosas; se estima necesario un estudio específico y más detallado sobre la idoneidad de la propuesta desde el punto de vista ambiental de todo el sector».
Y la reunión concluyó con una recomendación muy directa y precisa: «En esta medida la reclasificación de amplias zonas boscosas, la falta de un análisis sobre el comportamiento del equipamiento del campo de golf en un terreno de orografía accidentada y del impacto territorial de la urbanización de 228 viviendas sobre la bahía, aconsejan la suspensión cautelar de la iniciativa».
Argumentos municipales
Por su parte, el alcalde Bakio sostuvo la pasada semana que el Plan Parcial de Ohija «no afecta» al biotopo de Gaztelugatxe. Asimismo, el primer edil aseguró que el Plan Territorial Sectorial de Protección y Ordenación del Litoral de la Comunidad Autónoma Vasca, aprobado inicialmente en febrero de 2005 por el Gobierno vasco, «ya recogía como zona urbanizable el área de Ohija y no planteaba ningún tipo de afección al biotopo».
El Consistorio, que tiene previsto realizar un estudio de impacto ambiental para el conjunto de las actuaciones a desarrollar en el lugar, considera, además, que «con la nueva distribución -se contempla un parque de 112.300 metros cuadrados que delimitará con el biotopo- se salvaguarda el futuro de este enclave», apuntó Renteria.