Los primeros vehículos comenzarán a entrar mañana en el parking de El Arenal. Tras cuatro años de obras, el Ayuntamiento ha decidido abrir este aparcamiento justo el mismo día en que recupera la propiedad del situado en la Plaza Nueva, lo que permitirá el cierre de sus cuatro plantas para acometer diversas labores de reforma.
Esta clausura no dejará sin servicio a los usuarios del parking de rotación, sino que se derivarán a El Arenal. De las mil plazas de las que dispondrá este aparcamiento, 400 serán para residentes y el resto se mantendrán con el sistema de pago por minuto. Con esta medida, el Consistorio pretende también acostumbrar a los ciudadanos al cambio de instalaciones, ya que cuando finalicen las obras en el de la Plaza Nueva, éste será en exclusiva para residentes. Con el traspaso se ganan unas 150 parcelas de uso temporal.
Dos variables marcarán el lavado de imagen del aparcamiento del Casco Viejo. Por un lado, se adaptará el recibo a la normativa vigente en seguridad y, por otro, se llevarán a cabo labores de acondicionamiento. La rehabilitación, que contará con un presupuesto de 1,5 millones de euros y se alargará durante seis meses, consistirá en dotar a este espacio de un mejor sistema de ventilación, nuevos aseos y una buena mano de pintura.
La reforma incidirá también en los accesos peatonales. El proyecto incluye el cambio del actual ascensor por uno adaptado para personas discapacitadas, además de habilitar dos nuevas salidas. La primera se construirá en la Plaza Nueva, en el espacio contrario al edificio de la Euskaltzaindia y «no afectará al hueco de terrazas», apuntaron desde el Ayuntamiento. El segundo acceso estará en la calle Correo. Los usuarios podrán utilizarlo desde la planta menos uno (altura a la que se encuentra la vía con respecto al aparcamiento) y abandonar las instalaciones, que discurrirán sin pendientes.
En cuanto al parking de El Arenal, su construcción ha venido marcada por otras cuestiones. Problemas de ejecución y fecha de apertura encabezan la lista.
Filtraciones y retrasos
Vecinos y comerciantes de la calle Sendeja denunciaron en abril que habían sufrido inundaciones como consecuencia de las obras de El Arenal. Según aseguraron, la construcción de un muro «cerró la canalización» y provocó que cada vez que llovía, el agua que baja desde el parque de Etxebarria anegara tanto los bajos de las viviendas como los locales hosteleros. El concejal de Aparcamientos, Ibon Areso, se mostró entonces reticente a pensar que los problemas viniesen derivados del parking y anunció que habría que estudiar el origen de estos episodios. Medio año después, el edil asegura que los trabajos de El Arenal «no son los culpables». «Se ha hecho permeable para no cambiar los niveles de sequedad del terreno. Además, existe una comunicación directa entre la parte de atrás de los edificios y la ría, que permite el desagüe», expresó de forma tajante.
La entrega de las plazas es otro de los capítulos 'negros'. Propietarios y partidos de la oposición hablan de un año de retraso, mientras que desde el Consistorio contabilizan apenas dos meses. «Aprobamos distintas prórrogas cuando se decidió construir una planta más o al establecer el mantenimiento de los muelles», apuntaron. A pesar de este baile de fechas, Areso señala que es la concesionaria la que tiene que afrontar las quejas de los que adquirieron una plaza. Cada uno puede exigir que se le abonen 60 euros por cada mes de demora.