Viernes, 17 de noviembre de 2006
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CULTURA

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El delirante viaje de un deslenguado reportero kazajo
Sacha Baron Cohen rueda un falso documental en el que ridiculiza todos los tópicos estadounidenses
El delirante viaje de un deslenguado reportero kazajo
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'BORAT'
Título original: 'Borat: enseñanzas culturales de América para beneficiar la gloriosa nación de Kazajstán'.

Director: Larry Charles.

Intérpretes: Sacha Baron Cohen.

Página web: www.fox.es/borat/

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Borat se ha convertido en todo un fenómeno de masas, en un abanderado de lo absurdo que disfruta ridiculizando el modo de vida estadounidense. Le encanta reventar las costuras y los tópicos de la nación de barras y estrellas para mostrar sus miserias en todo su esplendor. ¿Y quién es ese tipo? La pregunta no admite una respuesta al uso, una contestación fácil, porque el inefable personaje encarnado por el humorista británico Sacha Baron Cohen se escapa de los márgenes de la lógica.

El nombre completo de este tipo 'torrentiano' -aunque el casposo policía español no le llega ni a la suela de los zapatos en sus barbaridades- es Borat Sagdiyev, un reportero de Kazajstán que viaja a Estados Unidos para aprender todo lo que pueda del 'gran país' con el objetivo de mejorar la nación kazaja. Es un ser repugnante: racista, misógino, antisemita, pueblerino, ignorante y una bestia indomable. Si se muerde la lengua, se envenena.

Borat, un experimento cinematográfico de Baron Cohen revestido de falso documental, causa furor allá por donde pasa. El pseudoreportero tiene su carta de presentación: dice que es el hijo de Azambala y 'Bogtok el violador', su ex suegro. Tiene una hermana prostituta y tres hijos: Bilak, Biram y Hooey Luis, de doce años, que tiene a su vez dos hijos. A Borat le encantan las mujeres, pero le revientan sus exigencias: «¿Cómo podéis pedir la igualdad si el cerebro de la mujer es más pequeño que el del hombre?» .

Borat recorre Estados Unidos para empaparse de la sapiencia yanqui que pretende importar a Kazajstán, su «glorioso país», y conversa con un montón de gente que, en muchas ocasiones, se cree la identidad del personaje. El falso reportero entra en una tienda y pregunta al vendedor: «¿Qué pistola debería comprar para matar a un judío?». El dueño, cara de póquer, contesta: «Yo le recomendaría una de 9 milímetros o una Glock automática». Un apunte para evitar los posibles malentendidos: Sacha Baron Cohen es judío.

Borat tiene su propia escala de valores, que, según él, va en orden decreciente: «Dios, Hombre -sí, así, con la H mayúscula-, caballo, perro, mujer y por último, rata». No entiende que las mujeres puedan conducir, «es como darle un rifle a un mono», y reniega de los «métodos primitivos como el voto» para elegir a los miembros de un gobierno. Además, alardea de la hombría del actual presidente de Kazajstán: «Puede colgarse la batería del coche del escroto durante tres segundos».

Queja formal

En su viaje por la América profunda, el periodista kazajo también tuvo tiempo de disfrutar de un rodeo en Virginia. Vestido con los colores de la bandera estadounidense, micrófono en mano, soltó ante miles de personas: «¿Viva George Bush y su guerra del terror!». Y la gente se desgañitaba: «¿Viva!». El tipo continuó: «¿Ojalá maten a todo hombre, mujer y niño en Irak». Algunos contestaron: «¿Ojalá!».

Sacha Baron Cohen, de 35 años, es en realidad un cómico británico de origen judío formado en Cambridge, que tiene en su haber una tesis doctoral sobre los derechos civiles. Ahora triunfa con este delirante documental, que ya ha provocado una queja formal por parte del Gobierno kazajo.

 
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