Domingo, 19 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

DEPORTES

Bilbao Basket
El pistolero llega a la ciudad
Los ocho triples de Recker fueron la guinda del gran partido realizado por el Lagun Aro en Granada La fuerza mental y la pizarra de Vidorreta, claves
El pistolero llega a la ciudad
MISIÓN CUMPLIDA. Weis recibe la felicitación del ex rojillo Sanmartín al término del encuentro, con el protagonista Recker junto a él. / FOTOS DE JUAN ORTIZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El pistolero ha llegado a la ciudad. Quiso que fuera en un escenario de ensueño, con una rica historia de conquistas a sus espaldas, donde demostrara cómo se las gasta el más rápido del lugar. Ocho triples de Luke Recker. Trece intentos. Una máquina de matar en manos de un equipo comprometido, trabajador y motivado hasta las cachas. Una victoria fundamental para el Lagun Aro. Llega en el mejor momento, con Azofra y Rancik en la recámara. Recker pedía confianza en estas mismas páginas ayer. La tiene él y el grupo. Pero a nadie le desagrada que la familia siga creciendo.

Se veía venir la reacción, el cambio de rumbo, el adiós a las turbulencias. «Si les dieran a elegir el rival al que quieren enfrentarse esta semana, la plantilla granadina elegiría mayoritariamente al Lagun Aro». Esta proclama se leía ayer en la prensa nazarí. En el límite de la falta de respeto deportivo a un rival, habitual error de quien mide la actualidad únicamente por lo que refleja la clasificación. Y desde luego un peligroso ejercicio de exceso de confianza, un mal que no pudo canalizar Sergio Valdeolmillos cuando se adentró en sus filas.

Dos apuntes tácticos sentaron las bases del éxito. La defensa de Recker sobre Gianella incomodó al creador bonaerense. Se aprovechó de otros ajustes para comenzar anotando, pero el base no era capaz de liderar a los suyos como es su rol. Y en la pintura, dos contra uno sobre Borchardt. Extenuante el trabajo de Banic y Weis, más si cabe dado el rasero arbitral que en esta ocasión no les penalizó, pero sí dejó sin sancionar la media de agarrón por rebote que firmó el pívot de Nueva York sin que pasara de las dos personales señaladas. Dos aciertos plenos achacables a la pizarra de Vidorreta que permitieron al Lagun Aro dejar el carril bus y circular cómodamente por el carril central de un partido en el que no faltaron los adelantamientos. Salvo unas veniales ausencias en el primer cuarto a la hora de cerrar el perímetro, lo aportado fue mucho y bueno. Ayudas en defensa, anticipación, ideas meridianamente claras y ningún rubor por incidir en la línea de tres al ver que el espacio aéreo estaba abierto.

Cuando el juego se espesaba, menos que otras veces, se ofrecía Recker como antídoto. Le durarán las pesadillas a César Sanmartín, incapaz de enturbiar la concentración del estadounidense pese a la persecución a la que le sometió. Algunos de los triples llegaron con el barcelonés literalmente colgado de su brazo. Pero cuando un francotirador tiene su día sólo cabe rezar. Las ganas de aportar, mal entendidas, maniataron en forma de personales a Majstorovic. También al propio Recker al cobrar alguna falta prescindible que forzó visitas al banco por espacio de diez minutos cuando era un partido en el que sólo debía faltar de la cancha para coger aire.

Pero, a su favor, Txus Vidorreta contaba a la sombra de la Alhambra con una lista interminable de voluntarios. Montañez se rehizo a sí mismo y comenzó a mandar y ayudar. Koljevic aportó acierto sin conllevar intranquilidad. Salgado soportó fases de castigo con momentos de lucidez. Savovic es un veterano que cada vez exprime más sus horas de vuelo. Weis intimidó como en sus actuaciones estelares. Banic acabó siendo colosal y firmando cinco puntos seguidos que fueron un bendito néctar. Y Antelo se alejó de la arruga y se batió el cobre tras estrenarse con un rebote en cada canasta.

Calma final

El derroche mereció la pena. Aunque no faltó el momento de incertidumbe. Dos triples consecutivos a la desesperada del ex baskonista Gabini sembraron el pánico. Pero no pasó de un gran susto. La mancillada ventaja rojilla se recuperó de inmediato y se pudo apreciar que, pese a que le cuesta, el Lagun Aro también sabe de qué va este negocio. No le obnubilaron los sones del Sacromonte, ni se dejó despistar con historias de Tarantos. Había llegado a Granada dispuesto a conquistar la victoria y eso es lo que cargó como extra en el regreso a Bilbao. Sólo les faltó la sonrisa de bienvenida de la bella azafata. En el 'mosquito' no hay.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo