El estudio de arquitectura que ha analizado el estado de los espacios públicos de referencia en Bilbao detecta que algunas zonas son sistemáticamente evitadas por los usuarios, especialmente por las mujeres, en sus desplazamientos diarios. No era el objetivo del trabajo, pero a lo largo de sus charlas y visitas sobre el terreno con mujeres del barrio, los autores se han dado cuenta de que hay al menos cinco puntos que generan inseguridad por la noche.
Aunque el miedo es irracional, hay una serie de factores que influyen en esa sensación. «Calle llena de gente, calle segura». Esta es una de las condiciones básicas para sacudirse el miedo de encima. «Las mujeres evitan los pasos oscuros, aquellos donde no hay vida», explica Ohiane Ruiz, una de las arquitectas. Por eso es importante la actividad. Las calles semipeatonales funcionan porque siempre pasa un vehículo por la noche. Las terrazas y comercios también ejercen esa función. Pero no todo es aumentar la luz. Un exceso disuade a los jóvenes, que también buscan su intimidad.