Con el salón Imperial del hotel Carlton inundado de aromas, comienza la entrevista con Rosendo Mateu, uno de los mejores 'hombres nariz' del mundo. En cuestión de perfumes se lo sabe todo. Él los crea para que los demás los olamos. Ha ideado más de 300 gracias al enorme poder de su nariz, que puso a trabajar en la primera cata nacional de fragancias celebrada en Bilbao.
-Narices normales la suyas.
-¿Cómo?
-Que no tienen nada de particular.
-Incluso mi olfato es normal. Este oficio sólo exige pasión. Yo no me desperté un día de niño y descubrí que tenía un don especial. ¿Nooo! ¿Esto es afición! Igual que los ojos de un pintor... Algunos artistas con defectos visuales han llegado a hacer grandes obras. Lo importante es... ¿crear, imaginar, pensar en olores!
-¿Lo va oliendo todo?
-Huelo mucho, sí. Sigo compitiendo y luchando para conseguir el mejor perfume del mundo.
-Esta mezcolanza de aromas es una tortura que echa casi para atrás.
-Tener mucho olfato a veces marea y hasta molesta. Aunque a mí no me desagradan los olores.
-Pero este popurrí de fragancias: Loewe, Yves Saint Laurent, Lancôme, Viktor&Rolf, Nina Ricci...
-¿Es un mundo! Unos perfumes predominan por fuerza. Pero, en el fondo, todo el universo es de percepciones. Al aterrizar en Bilbao descubrí un olor totalmente distinto.
-¿A qué huele nuestra ciudad?
-¿A mucha naturaleza! Llovía (el jueves a la mañana) y olía a frescor. Es una impresión muy natural, porque, normalmente, los aeropuertos... La ubicación de éste influye en la percepción de los olores.
-¿Cuántos distingue?
-Como todo el mundo. ¿Cuántos sabores distingue usted? Dependerá de los que haya probado, de los que le han gustado, de los que ha memorizado... Pero sepa algo. ¿Jamás olvidará el sabor de unas fresas silvestres naturales de calidad! Yo conservo muchos olores de mi infancia y paisajes.
-¿Cuál fue el primero que recuerda haber olido?
-Tuve la suerte de criarme en una casa de campo. La naturaleza tiene un enorme poder evocador, no de nostalgia, sino de agradables recuerdos.
Las gallinas y Cadaqués
-¿Como cuáles?
-¿Muchos! Conservo, sobre todo, el olor de los veranos en Arenys de Mar, donde nací. ¿Y el de los inviernos de bruma y escarcha! Y el de los animales. Me viene el olor a caballo, recuerdo cómo olía una gallina... Ahí está un poco...
-¿El qué?
-Que todo el mundo tiene olfato, pero no todos tienen capacidad para retenerlos en la memoria.
-¿Cómo los memoriza?
-Trazando relaciones. Asocias los olores con algo de la vida, unos con un cierto pastel, otros con avellanas... El olor de mar es muy importante. De hecho, recreé el del puerto de Arenys de Mar.
-¿Cómo?
-¿A base de recuerdos! También metí en un frasco el del pueblo de Cadaqués.
-¿El poder del perfume es fundamentalmente evocador?
-Sí. El olor es lo que queda más fijado en la memoria. Mucho más que la música. Los olores se quedan para siempre.
-Usted huele lo que no se nos escapa a los demás.
-Sí, pero también soy incapaz de captar otras cosas. Y eso que algunas son muy fuertes.
-¿Por ejemplo?
-Los efluvios que desprende el pescado descompuesto.
-¿Qué asco y suerte para usted!
-En ocasiones, ni lo noto. Se me va del umbral.
-¿Cómo trabaja sus narices?
-¿Entrenándolas!
-¿Pero de qué manera?
-Con dedicación, vocación... Hay que estimular el olor. Un profesional que empiece en este oficio debe estar al menos dos años oliendo sólo materia prima para combinarla después.
-¿Cuál es su olor preferido?
-Es difícil. Hay muchos. Me gusta el sándalo natural y olores que, en cierto modo, he inventado, como el de la pimienta rosa que utilicé en 'Carolina Herrera for Men'. ¿Sabe qué era?
-¿Qué?
-¿Una inspiración de verano en mi pueblo! La lavanda también es fantástica, la salvia... Las flores me gustan menos, pero me encanta el nardo. Es tan femenino...
-Y fortísimo.
-Hay que saber utilizarlo. Un solo nardo puede ambientar una sala. Pero no puedes poner diez varas porque llega un momento que... Con los nardos no puedes pecar de exceso. Le contaré una anécdota interesante. Nos visitó una vez el Rey...
-¿Y?
-Vaporicé a Don Juan Carlos con nardos. Me confesó que no le gustaban. Contó que de pequeño se los ponían en su habitación y que le mareaban. Pero gozó con el aroma de mar, otoño y primavera de mis fragancias.
-¿Qué aroma desprende su otoño?
-El del Parque Natural del Montseny. Allí huele a tierra húmeda, a ese ozono que emana al acabar de llover y a esas descargas eléctricas que causa el aire ionizado. También reproduje el olor a setas, zarzas podridas, con elementos naturales y sintéticos. La verdad es que quedó bien.
«Detesto cocinas sucias»
-¿Y la primavera?
-Recreé el aroma de un amanecer primaveral sevillano en 'Abril', de Victorio&Lucchino. Evoca los patios andaluces con agua, las flores de naranjo amargo...
-¿Qué olor detesta?
-No me gusta nada el del gasoil mal quemado. ¿Es que me marea! Debe ser un problema físico. Un olor que me repugna es el de la cocina que no está bien limpia. Eso sí que me molesta. Tampoco el de los manteles que no están muy... Dejan un olor a sucio y dejado. No puedo comer en un sitio así.
-¿Por qué nos gusta oler bien?
-Forma parte de nuestra cultura genética. El olor influye en los demás, en el comportamiento personal, en las relaciones humanas... ¿No sólo en las sexuales! ¿Que también! Olemos diez veces menos que un perro, pero somos capaces de percibir mensajes por el olor.
-Hay pieles que no necesitan ningún perfume para oler bien.
-Algunas son francamente agradables. Yo lo conozco bien porque huelo mucho en piel. Las hay muy neutras y otras que modifican mucho los perfumes.
-¿El perfume nació para ser compartido?
-No. A mí personalmente me gustan los perfumes masculinos por un lado y los femeninos por otro.
-¿No le gustan los unisex?
-No. Es una moda como pueden ser los tejanos.
-¿Cuál lleva puesto ahora?
-No, yo no me perfumo nunca.
-¿Por qué?
-Para que no me moleste para trabajar.
-¿Usted a qué huele?
-Pues no muy bien, no. Con el tiempo... Son ya las once menos cuarto de la noche y... Pero yo siempre encuentro mi propio olor en la almohada. Y lo noto, claro que lo noto.
-¿Le gusta el olor que despide?
-No mucho. Me gustaba más antes. El olor cambia con la edad.
-¿A peor?
-Cambia. Pero no me gusta mucho.