Quien más, quien menos, algo sabe de Frida Kahlo, la pintora mexicana de bigote incipiente y ojos negros como un pozo sin fondo. La inmensa mayoría de los titulados españoles en Historia del Arte no sabe nada más. «Yo he tenido que estudiar muchísimo por mi cuenta», se queja Idurre Alonso, licenciada en el campus alavés de la UPV.
La creatividad latina actual pasa desapercibida en gran parte de las aulas españolas, mientras China y Japón se interesan cada vez más por el arte de América Latina. Los dragones asiáticos le han cogido cariño a la nueva presa, más asequible económicamente que las obras europeas y estadounidenses. «Ahora bien, yo estoy convencida de que a España se le caerá la venda de los ojos, no puede seguir tan indiferente...», pronostica la comisaria de exposiciones del Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach.