Los graves incidentes registrados en la madrugada del pasado 31 de julio en la estación de metro de Algorta, donde decenas de vándalos destrozaron la boca de acceso situada en la calle Telletxe antes de protagonizar una batalla campal con las fuerzas de seguridad, han llevado a los responsables de la compañía a reforzar aún más la seguridad en las instalaciones del suburbano. Desde hace ya varias semanas, la Ertzaintza ha comenzado a patrullar por las estaciones con «un fin meramente disuasorio». No existen horarios ni emplazamientos concretos de actuación. Asimismo, su presencia tampoco se prolonga en exceso. Por lo general, los agentes -uniformados, no de paisano- entran en las instalaciones y comprueban que todo funciona con normalidad después de confirmarlo con los empleados de Metro Bilbao.
Según explicaron fuentes de la dirección de la compañía, la presencia de la Ertzaintza se hizo más patente durante la celebración de la pasada Aste Nagusia. Entonces, no era extraño observar a la Policía autónoma en los accesos de una estación -en aquellos puntos que se consideran más 'sensibles'- o en el interior de las propias instalaciones. Pero finalizada la Semana Grande, los responsables de Metro Bilbao y el Departamento de Interior del Gobierno vasco acordaron continuar con este dispositivo.
De hecho, la seguridad es uno de los aspectos «más relevantes» para los gestores de la compañía. Además de disponer de una de las partidas presupuestarias de mayor calado, las encuestas de satisfacción realizadas a los usuarios valoran este apartado con un 8 sobre 10. Sin embargo, tras lo sucedido en Algorta, Metro Bilbao decidió dar un nuevo impulso a su empeño de ofrecer un metro seguro. «La coordinación con la Ertzaintza siempre ha existido. Lo que ahora se pretende es fortalecer todavía más esta colaboración para aumentar la sensación de seguridad, siempre desde un punto de vista preventivo», agregan las mismas fuentes.
El actual protocolo de colaboración entró en vigor el 1 de enero de 2003 y regula la presencia de la Ertzaintza -siempre son advertidos por la compañía- en aquellos casos cuya gravedad así lo recomiende o se superen las competencias de los vigilantes de seguridad privada.
Fechas puntuales
Si en la actualidad la presencia de la Policía autónoma en las estaciones es aleatoria y ocasional, el acuerdo alcanzado entre Metro Bilbao e Interior también contempla una vigilancia más exhaustiva en aquellas fechas concretas donde se considere que existe un potencial riesgo de altercados, como en las fiestas patronales. Es decir, se activaría un protocolo de colaboración similar al que se implantó durante la pasada Aste Nagusia.
En una reciente comparecencia en las Juntas Generales, el diputado de Transportes, Eusebio Melero, aseguró que a partir de los ataques sufridos en Algorta, el metro cuadruplicó los efectivos de seguridad -privada y Ertzaintza, tanto de uniforme como de paisano- en las estaciones más conflictivas. Asimismo, señaló que hasta el pasado octubre, la compañía había registrado 137 incidentes de la más diversa naturaleza, desde robos de algún carterista a asuntos de mayor calado como el lanzamiento en marzo de un contenedor de basura y un poste en llamas desde el puente de Iberre, entre Larrabasterra y Sopelana. No obstante, el ahora ex director gerente de la compañía, Josu Sagastagoitia, matizó en una entrevista con este periódico que estas cifras son similares a las registradas en anteriores ejercicios.
Sea como fuere, parece que los altercados del pasado julio en Algorta -durante la celebración de las fiestas de San Ignacio- se han convertido, al menos a corto plazo, en un punto de inflexión en la política de seguridad del suburbano. En aquella madrugada, varias dotaciones antidisturbios de la Policía autónoma tuvieron que cargar contra decenas de vándalos después de destrozar con objetos contundentes la boca de la calle Telletxe. La reparación del mobiliario -escalera mecánica y cristales- ha costado 100.000 euros.
Sin embargo, la batalla se juega ahora en el campo judicial. A ella se enfrentan los 23 jóvenes -8 menores- identificados por las cámaras de seguridad del apeadero. Tras lo ocurrido, Metro Bilbao anunció que solicitará que los autores se hagan cargo del coste de las reparaciones.