Las antenas de telefonía móvil colocadas recientemente en los barrios de Bengoetxe y Bekelarre, en Galdakao, son ilegales. Lo denunciaron hace un mes los vecinos de la zona y lo confirmó ayer el Ayuntamiento. Un informe que la Policía Municipal ha trasladado a las autoridades locales corrobora que los dos equipos de telefonía instalados hace cuatro semanas en la cubierta del edificio de los antiguos talleres Sesia, junto a la carretera N-634, y otros tres aparatos, uno de ellos de «considerables dimensiones», situados en la zona de Bekelarre «carecen de la perceptiva licencia administrativa». Tanto de obra como de actividad. Los dirigentes municipales desconocen si estas cinco antenas han estado en funcionamiento en algún momento.
Con este informe en la mano, el alcalde de la localidad, Joseba Escribano, ha firmado un decreto que ordena a Telefónica y Vodafone -firmas propietarias de las antenas- paralizar la instalación y puesta en marcha de estas estaciones. El Ayuntamiento ha advertido a los dos compañías de que disponen de un mes para acatar la orden. En caso contrario serán multadas y tendrán que dar cuenta al Ministerio Fiscal «en el supuesto de que existan indicios de que los hechos son constitutivos de un delito de desobediencia». La cuantía de la multa rondaría los 600 euros, o «el 10% del valor de la actuación clandestina».
Asimismo, ha recordado a Telefónica y Vodafone que para la concesión del permiso es preciso, además de la licencia de actividad, la aprobación del programa de desarrollo, un documento que especifique las características de estas instalaciones y su localización. A partir de ahora, la guardia urbana velará por que estas estaciones no sean operativas. «Sin este decreto, no podíamos comprobar si las antenas ya están conectadas a la red», explicó el concejal de Urbanismo, Justo Iraurgi.
Los equipos de Bengoetxe -pertenecientes a Telefónica- se encuentran ubicados en el tejado de un edificio que actualmente alberga una sala de ensayo de música y un taller mecánico y están camuflados por dos torretas de pladur (placas de yeso), de manera que desde el exterior no se adivinan las antenas. Por el contrario, las de Bekelarre se ven desde el hospital de Galdako. Una de ellas, señala el informe de la Policía local, es de «relevantes dimensiones» y de estructura y base de hormigón. Junto a ésta existe una chabola de piedra a la que se han adosado otras dos antenas más. Todas se encuentran en terrenos particulares.
Incremento de potencia
Hace medio año, vecinos del barrio de Tximelarre de Galdakao denunciaron los problemas de salud que sufrían «a causa del incremento de potencia» de una antena colocada en un tejado de un bloque de viviendas y han recogido más de 1.500 firmas para pedir al Ayuntamiento «más control» sobre estas instalaciones. Tras las quejas vecinales, los dirigentes municipales han condicionado el mantenimiento de las antenas a que las firmas presenten un plan de desarrollo y un estudio de emisiones, que hasta ahora sólo ha entregado Telefónica móviles.