Los responsables de Metro Bilbao han puesto en marcha varios grupos de trabajo -en los que participan los empleados- para concretar las nuevas medidas de seguridad que se implantarán en los próximos meses. Una de ellas hace referencia al 'mapa de riesgos'. En teoría, su elaboración permitirá conocer aquellas estaciones o puntos del trayecto más propensos a sufrir ataques. Los trabajos aún no han terminado.
En realidad, matizan fuentes de la compañía, este mapa ya existía y lo que se está llevando a cabo es una actualización. Para ello, no sólo se sirven de las estadísticas de incidentes recabadas a lo largo del año, sino también de los testimonios del personal que trabaja en los puntos estudiados.
Por su parte, fuentes sindicales agregaron que se está ultimando la elaboración de un manual -uno diferente en cada puesto- para que los trabajadores sepan actuar en situaciones comprometidas. La colaboración se ha estrechado a raíz de que la plantilla denunció a mediados de julio que sufrían una media de diez agresiones al mes. Sus protestas desembocaron en un paro de media hora que afectó a 4.000 usuarios el 16 de agosto.