La policía francesa teme que ETA prepare un robo de explosivo industrial en el sur del país, el último recurso logístico que le falta para completar su arsenal ante una eventual reanudación de la actividad armada. El análisis de los servicios antiterroristas galos se ha visto corroborado por recientes movimientos sospechosos de presuntos activistas en torno a polvorines y depósitos de dinamita situados en el departamento de Aveyron, perteneciente a la región de Mediodía-Pirineos con capital en Toulouse.
Las investigaciones policiales han llevado a la certeza de que los dos supuestos etarras que la semana pasada huyeron, tras sufrir un accidente de tráfico en la provincia limítrofe de Tarn, acampaban a un kilómetro escaso de distancia de un depósito de materias explosivas. El polvorín, situado en un paraje montañoso del sur de Aveyron, pertenece a una empresa privada de obras públicas que emplea dinamita industrial para operaciones de desmonte.
Fuentes de la investigación puntualizaron, no obstante, que no se ha establecido policialmente un vínculo directo entre el depósito y la presencia de los sospechosos en el lugar. La pista figura como una hipótesis no confirmada entre las varias que se barajan en el marco de las pesquisas, que continúan en curso.
Carnés falsos
El coche de los fugitivos apareció accidentado, el martes de la semana pasada, en el término municipal de Alban (Tarn) a apenas 40 kilómetros de la localidad de Belmont sur Rance (Aveyron), donde habían superado un control de la Gendarmería. Los agentes, a quienes presentaron carnés españoles falsos, les dejaron continuar viaje a pesar de que no llevaban el permiso de circulación a bordo, con la condición de que lo presentaran más tarde en la brigada local.
Como informó el pasado viernes este periódico, en el interior del automóvil se halló un completo equipamiento de acampada: tienda de lona, colchonetas hinchables, esterillas de espuma y abundante provisión de víveres. El automóvil había sido robado el pasado 12 de septiembre en la localidad de Rabastens (Tarn), distante 37 kilómetros al norte de Toulouse.
El refugio de los fugitivos fue localizado ayer en el municipio de Montjaux (Aveyron). Este punto geográfico se encuentra a sólo 37 kilómetros al oeste de Rivière-sur-Tarn, uno de los escenarios de la serie de robos a mano armada perpetrados por el comando especial de asaltos de ETA. Aquí, en octubre de 2005, un grupo de encapuchados se apoderó de útiles para fabricar miles de documentos de identidad en los talleres de la empresa Fasver Industrie.
El rastro de ese talde, supuesto autor de cinco atracos en año y medio, reapareció en Aveyron a comienzos de marzo, en las vísperas de la tregua. En Bouloc, una pedanía de Salles-Curan, se halló el coche, robado en Saint Affrique -otra localidad de la provincia-, en el que viajaban los agresores de dos gendarmes en las inmediaciones de una base militar. Las esposas de uno de ellos fueron dejadas como firma del robo de 344 armas y 60.000 cartuchos hace un mes en Vauvert, cerca de Nîmes.
Atención a canteras
Las fuerzas de seguridad de la región, que tienen consigna de comunicar a los servicios antiterroristas todo indicio potencialmente relacionado con ETA, han extremado la vigilancia con especial atención a canteras, explotaciones agrícolas y empresas dotadas de explosivos de uso civil.
Medios oficiosos desvelaron que el pasado fin de semana un retén de gendarmes montó guardia y pernoctó en las inmediaciones de una importante industria pirotécnica para prevenir un posible robo por parte de ETA en su polvorín.
Las instalaciones de ADS-Spectacle, que en 2001 ganó el concurso internacional de Barcelona, se encuentran en el municipio de Mayran (Aveyron), entre las localidades de Rignac y Rodez, en la misma provincia. En la primera, a 8 kilómetros, se descubrió en abril una casa abandonada por sus tres ocupantes en la que había restos de polvo de aluminio y clorato de sodio, productos empleados en la fabricación casera de amonal y cloratita, explosivos artesanos.
En Rodez, a 20 kilómetros, se halló el pasado mes de diciembre el piso en el que se alojaba Ramón Sagarzazu Gaztelumendi, 'Lohitzun', con varios sacos de la materia prima del amonal.