Los candidatos del PSE-EE a la Diputación y al Ayuntamiento de Bilbao defendieron ayer una relación de «igualdad» entre ambas instituciones para garantizar la gestión pública. En el arranque de su campaña electoral, José Antonio Pastor y Txema Oleaga censuraron al alimón «los desencuentros» protagonizados por el diputado general, José Luis Bilbao, y el alcalde, Iñaki Azkuna, sus rivales en las filas del PNV. Oleaga describió la presunta debilidad de la Alcaldía frente a la Administración territorial con una expresión con la que Azkuna suele revolverse. «Yo no iré al Palacio foral con la cabeza agachada», anunció en un acto celebrado en el Palacio Euskalduna.
Pastor y Oleaga participaron en una conferencia sobre política municipal junto a simpatizantes y cargos públicos, entre los que asistieron el aspirante a la Alcaldía de Vitoria, Patxi Lazkoz, y el alcalde de San Sebastián y candidato a la reelección, Odón Elorza. A su término, dirigieron sus críticas más contundentes contra Bilbao y Azkuna, cabezas de lista del PNV a las elecciones forales y locales de mayo, a falta de la presentación oficial de su partido.
Empleo y menos txakoli
Pastor tachó a Bilbao de «gobernador foral», quien, a su juicio, «decide por su cuenta y riesgo el destino de los recursos con la complacencia» del alcalde de la capital vizcaína, al que llamó «tacaño». «Sólo se frota las manos cuando el tío rico viene con la chequera».
El candidato volvió a exigir la «original» Línea 3 del metro entre Otxarkoaga y Rekalde, y no «el trenecillo» que el PNV quiere soterrando Euskotren. Aquí empleó las descalificaciones más duras contra el diputado, al que acusó de «mentir» con una actitud «chulesca». Aludió otra vez al partido nacionalista al hablar de empleo. Aclarando que le gusta el txakoli, pidió menos promoción en estas viñas y más puestos de trabajo «para todos».
Oleaga incluyó en sus críticas a Ezker Batua, socio de Azkuna, por haber «abandonado definitivamente la izquierda». Pero buscó más el cuerpo a cuerpo con el alcalde. Le culpó del «estancamiento de Bilbao» y acusó de «preocuparse más del cemento que de las personas», de liderar un Gobierno que «sólo pone primeras piedras y corta cintas de inauguraciones». Sonrió cuando el secretario de las Juventudes Socialistas de Bilbao, Alain Coloma, dijo de Azkuna: «Basta ya de 'bienquedismo' ilustrado».