El viernes tocaban los yanquis Two Gallants en el Azkena. Se anunció a las 8 y nos confirmó la hora su servicio de prensa. Vale. Para curarnos en salud, trasegar menos birras (no por temor a emborracharnos, sino por no engordar... más) y de paso saltarnos al telonero, llegamos a las 9.36... ¿y la puerta estaba cerrada! Flipante. Dantesco, que dirían los periodistas ciclistas. Hasta el inicio aún quedaría un rato largo y fuera el pelotón de aficionados disminuía por desestimiento.
Encaramos el bar de enfrente, La Goleta, y hasta que dieron las 11 ahí nos hartamos a emparedados con corazón roto, pinchos de tortilla y cerveza de barril y en botellín mientras sonaba rockabilly afilado (Boogie Punkers, Elvis, Nightporters...) y Pato y la gacelita recordaban que en USA los bolos son puntualísimos y bla, bla, bla.
Porque a uno le mola el rollo, se debe a su público (usted), se hallaba entre amigos, le pagan los gastos y avisó al jefe que el domingo meteríamos a los Two Gallants, si no, de qué iba a perder tanto tiempo. Si la culpa fue del organizador madrileño, ha conseguido que a cierta peña se le quiten las ganas de ir a bolos; y si fue de la sala (la posibilidad menos probable), aquí revelaremos que ya sólo nos quedaba dinero y ganas para una cerveza, o sea que con nosotros tres hicieron una birriosa caja de tres euritos.
Los tales Two Gallants, de San Francisco, dúo de guitarra y batería nada más, salieron a las 11.07 y actuaron una horita ante menos de 100 personas. Al ponerse a cantar Adam, con rabiosa y ronca reverberación a lo David Gray, se nos olvidó todo. A lo largo de temas largos con gradaciones emocionales sostenidas por las mareas soul de la guitarra (un esquema que se repitió todo el rato), picaron en el country de unos Cowboy Junkies reforzados, vibraron en rock como los Strokes o lo agitaron como los White Stripes, apretaron los dientes en plan los Dropkick Murphys o los Pogues, y en la tripleta acústica previa al bis remitieron a Dylan, Bruce y Dayna Kurtz sin destensarse. Es que al final siempre se impone el rock, ya.