Domingo, 26 de noviembre de 2006
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Trabajadoras
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO No crean ustedes, amigos tertuliantes, que la incorporación de la mujer al mercado laboral es un invento de la vida moderna, porque eso ya existía en el Bilbao de antaño y échenle ustedes a ese «antaño» un siglo completo y no exagero nada. En mi archivo guardo un interesante folleto ilustrado que lleva por título 'Antiguos oficios de las bilbaínas' en el que se incluyen más de una docena de profesiones y trabajos realizados habitualmente e incluso exclusivamente por ellas.

Y para que el lector lo compruebe voy a ofrecer una sucinta relación de dichos oficios. Las regateras que vendían en la plaza del mercado frutas, verduras aves, pan y aun pescado. Las sardineras que venían desde Portugalete, Santurtzi e incluso desde Castro o Laredo. Las aldeanas que llegaban por el alto de Begoña o por Basurto (exponiéndose en más de una ocasión al peligro de los salteadores que acechaban en Castrejana) y montaban su mercadillo en la plaza de Unamuno. Las corredoras de comercio antecesoras de la Bolsa. Las corredoras de pisos antecesoras de los actuales Api (agentes de la propiedad inmobiliaria). Las molineras, horneras y panaderas, y aquí me van a permitir que haga punto y aparte para que no se atragante mi amigo Gonzalo que sufre disnea.

Sigamos con la lista. Las cigarreras (que liaban cigarrillos en la Tabacalera de Santutxu). Las tejedoras, costureras y modistas. Las criadas o sirvientas. Las pupileras (o mesoneras) y las cocineras, que fueron también las iniciadoras de la famosa cocina vasca. Las comadronas y hospitaleras o enfermeras. Las freilas o beatas, que se encargaban de organizar los actos sociales o atendían a las iglesias como sacristanas. Las maestras. Las claveteras que trabajaban en las fabricas de clavos. Las sirgueras (que desde la orilla de la ría arrastraban con cuerdas las gabarras) y por último, las cargueras del muelle.

Éstas tenían en el Bilbao de hace un siglo un importante protagonismo como elemento básico en el tráfico fluvial de mercancías que llegaba en gabarras hasta El Arenal. Allí entraba en acción la brigada de las descargadoras que transportaban a la cabeza los cestos de carbón, de bacalao o de lo que fuere, llevándolo desde la embarcación al muelle. Precisamente, de esta actividad laboral conservo unos curiosos documentos fechados a finales del siglo XIX de los cuales les hablaré mañana, Deo volente, porque hoy se me acabó el espacio disponible. No se me vayan por favor.

 
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