A la hora de marcar las directrices con las que enfrentarse al tren de alta velocidad, la izquierda abertzale sitúa al PNV como uno de sus principales enemigos y le hace responsable de haber puesto en marcha un sistema de transporte que, según sus parámetros, busca «imponer el capitalismo globalizador, dominar a los ciudadanos vascos y enriquecer a unos pocos». El texto denota que la izquierda abertzale asocia directamente la imagen del TAV con los intereses del PNV y es en ese contexto en el que decide enfrentarse a la construcción del nuevo ferrocarril.
El documento de la izquierda abertzale, en este sentido, acusa a los jeltzales de querer una «Euskal Herria unida a España y Francia», que se convertiría en «un nuevo impedimento para poder desarrollar nuestro proyecto independentista y socialista». En su opinión, el TAV es el «medio» elegido por el PNV para «mantener el marco que hoy en día gestiona» y alimentar «la red que ha creado en la Administración».
No son estos los únicos ataques al partido liderado por Josu Jon Imaz. Para los representantes de la izquierda nacionalista radical, el PNV «ha optado por la vía de la imposición» y, en lugar de dar la palabra a los ciudadanos, «ha pactado con el enemigo el futuro de este pueblo», agrega en referencia al Gobierno de Zapatero.
Las críticas contra el PNV por el TAV se suman a las que en las últimas semanas se están vertiendo desde todos los sectores de la izquierda abertzale contra los jeltzales. La propia ETA ha convertido al PNV en uno de los objetos de sus ataques en sus comunicados, ya que le responsabiliza, junto al PSOE, de haber paralizado el proceso de paz.