Los conductores sancionados por el radar de Artaza que abonaron en su día las multas para beneficiarse del descuento del 30% reclaman ahora también su derecho al perdón. Después de que el consejero de Interior, Javier Balza, anunciara en el Parlamento la condonación de todas las sanciones menos la primera a 435 reincidentes, los afectados que no recurrieron y decidieron pagar se sienten discriminados y exigen que les sea devuelto el dinero. Empleados de Tráfico consultados por este periódico aconsejan a los comunicantes que cumplan los requisitos que se han hecho públicos, que presenten un escrito sellado en la oficina de la Dirección de Tráfico del Gobierno vasco en Bilbao, ubicada en el número 4 de la calle Ercilla, y esperen la correspondiente respuesta. Abogados especializados en asuntos de tráfico creen que la mejor opción pasa por seguir recurriendo hasta el final. Pero, ¿qué sucederá con quienes no presentaron alegaciones a las sanciones?
Es el caso de David y Emilio, marido y padre, respectivamente, de dos conductores denunciados por exceso de velocidad en el túnel maldito, pero titulares de los coches y por ende responsables últimos de las denuncias. David pagó cinco multas para ahorrarse «al menos» el 30% y solicita ahora que le sean reintegrados 1.300 euros correspondientes a cuatro expedientes. La primera comunicación le llegó el pasado 10 de julio y se refería a una multa de marzo, cinco meses antes. Conducía su mujer, que trabaja en Fadura y realiza el mismo recorrido a diario desde hace 12 años. «Es tan prudente que se le suben los caracoles en el coche. Ahora, está asustada y se cree una delincuente», la justifica su compañero. «Cuando mi niño hace algo malo, le castigo en el momento, no espero cinco meses para darle una paliza. Esto ha sido un 'sacadineros' descarado», critica.
Emilio trabaja como inspector de siniestros en una compañía de seguros y también abonó las sanciones de su hijo, cuatro en total, dentro de los quince días de plazo que concede la Administración para acogerse al descuento. Las denuncias datan del 14 de marzo y de la segunda quincena de abril por circular en torno a los 100 kilómetros por hora en un tramo con velocidad limitada a 60, lo que se considera sanción muy grave. Todas las sanciones se las comunicaron en agosto en el plazo de una semana. «Me aconsejaron pagar y callar, no sabía qué alegar», y así lo hizo. Sin embargo, ahora reclama que le sean devueltos los 650 euros que adelantó por tres multas. «Lo de la retirada del carné es otra cosa. Si perdonan la sanción económica, me imagino que también lo demás, ¿no? Me quitarán el carné por la primera, no por las otras tres», especula. Mientras espera la contestación oficial, alberga esperanzas de que Tráfico mantenga «la misma filosofía» en su caso.
Sergio Ruiz, abogado y miembro del foro multas.org impulsor de la campaña de denuncia contra las multas de Artaza, aspira que el Departamento de Interior dicte un «decreto que confirme que sólo sería sancionable la primera infracción». En su opinión, si esta norma no existe, «devolver el dinero recaudado resultaría más problemático». El letrado aconsejó desde el primer momento a todos quienes le preguntaban que presentaran recurso, independientemente de si abonaba o no las multas económicas, y sigue recomendando lo mismo: «seguir el procedimiento hasta que haya una resolución oficial en firme» que declare la «inexistencia de responsabilidad».
Esta es la fórmula que ha utilizado Tráfico para contestar a los recursos y condonar las multas. Sergio Ruiz duda de que los 435 automovilistas reincidentes a los que Balza anunció que se les iban a perdonar las denuncias salvo la primera, abarquen todas las sanciones impuestas por el cinemómetro de Artaza, más de 30.000 sólo en lo que va de año. Algunas empresas 'quitamultas' han recurrido al truco de identificar a otro conductor para eludir la retirada del carné, lo que puede haber alterado la estadística.
El Departamento de Interior, por su parte, se remite a la declaración del consejero en sede parlamentaria, y rehúsa hacer más comentarios sobre la polémica del radar getxotarra.