Hace poco más de dos semanas, 75 familias de Castro estrenaban otras tantas viviendas de protección oficial en la zona de El Chorrillo. Todos entraban en sus nuevas casas ilusionados. No era para menos, porque por poco más de 60.000 euros gozan de un piso con garaje, trastero y una vistas envidiables de la localidad. Sin embargo, las primeras lluvias intensas caídas esta semana les han bajado precipitadamente de la nube. Al menos «60 de las residencias presentan humedades y los garajes se nos han inundado», denunció Álvaro, uno de los propietarios.
Ninguno de los tres bloques que componen la promoción, impulsada por la sociedad pública Gesvican, se ha salvado. En uno, las bolsas de agua deformaban la tela asfáltica del tejado. En el otro, la humedad se hacía palpable en los trasteros. En todos, la lluvia mancha las paredes de pasillos y viviendas.
«Los remates no están bien hechos. Hay tubos tapados en falso que no se sabe adónde van y por los que se ha colado la lluvia», relató María, propietaria de un ático. En su cocina, la humedad ha causado un agujero en el techo. «En la noche del martes pusimos un caldero para recoger la gotera y se llenó en pocas horas». No es el único espacio afectado en su futuro hogar. El salón, uno de los dormitorios y la despensa tampoco se han librado de las manchas de agua.
«Hemos tenido que sellar todas las ventanas porque además de entrar viento, se colaba la lluvia», denunció la joven. Tras constatar estas y otras deficiencias, los vecinos se han puesto en contacto con el Ayuntamiento y el Gobierno de Cantabria. «Los técnicos de la constructora ya han venido a revisar los desperfectos y han empezado a picar en algunas paredes», reconoció Luis, otro residente.
Inspección técnica
El director de Vivienda cántabro, José María Cárdenas, admitió las quejas y adelantó que «ya se han dado los pasos para subsanar la deficiencias». «Son cosas que no se han podido detectar hasta ahora porque no ha llovido, pero ya se ha enviado a un equipo para que tome las medidas necesarias», confirmó. Cárdenas desveló, además, que según las primeras inspecciones, las humedades se deben «a filtraciones de las chimeneas».
Los vecinos, no obstante, no se explican algunas de las cosas que ven en sus nuevas casas. «En los trasteros, ubicados en el garaje, hay unos agujeros en las paredes que no sabemos para qué sirven pero por ellos ha entrado muchísima agua estos días», se quejaron. De hecho, los habitáculos, aún vacíos, han llegado a acumular una balsa de hasta cuatro dedos. La rápida llegada de los expertos les ha tranquilizado, pero no pueden evitar pensar que «estas son las primeras lluvias de la temporada». «A mí me traen los muebles de la cocina a partir del martes. ¿Qué hago, los pongo y me arriesgo a que se estropeen por la humedad o espero?», se preguntaba otra residente.