La estrategia de la izquierda abertzale para «parar» el tren de alta velocidad, la infraestructura de mayor envergadura de las últimas décadas en Euskadi, se dejó sentir ya ayer en la puesta de largo de la nueva página web impulsada por el Departamento de Transportes para ofrecer información sobre el proyecto y favorecer la participación ciudadana. En el acto, que contó con la presencia de la consejera Nuria López de Gereñu y del lehendakari, Juan José Ibarretxe, el jefe del Ejecutivo vasco aprovechó para lanzar un mensaje implícito al entorno de la ilegalizada Batasuna, a quien advirtió de que no se puede «detener el tren del progreso», pero tuvo que capear el intento de boicot de una decena de radicales que lograron acceder al interior del Palacio Euskalduna e interrumpieron su discurso con gritos y pancartas.
Tal como adelantó ayer EL CORREO, la izquierda abertzale ha aprobado un plan que busca paralizar las obras del trazado ferroviario y a su vez servirse de las movilizaciones contra el TAV para impulsar su proyecto político. La estrategia, que pretendería tensar la cuerda hasta extremos similares a lo sucedido con la autovía de Leizarán en la década de los 90, podría contemplar también sabotajes contra los trabajos de la 'Y' y, de hecho, el Ministerio y el Departamento de Interior ya han creado una comisión mixta para prevenir los posibles riesgos.
En este contexto, el lehendakari se valió ayer de su habitual recurso a las metáforas para replicar a la izquierda abertzale que las obras seguirán su curso porque «el progreso no es detener el tren del futuro, sino coger el tren a tiempo». Primero en euskera y al término de su intervención de nuevo en castellano, el presidente vasco dejó claro que para «avanzar» como país, Euskadi no puede frenar el progreso, «sino viajar en él porque al final el viaje resultará maravilloso para todos».
No obstante, quedó patente que la izquierda abertzale no comparte la visión del Gobierno vasco, que gracias al pacto presupuestario PNV-PSOE podrá acometer la infraestructura más ambiciosa y emblemática de la historia reciente, un acuerdo que el jefe del Ejecutivo vasco alabó como una «utilización inteligente» del Concierto económico.
Medio centenar largo de personas esperaban al lehendakari a las puertas del Euskalduna con una pancarta en la que podía leerse 'Ibarretxe escucha. TAV stop. Respetad la voluntad popular'. La concentración -en la que se profirieron gritos de 'Gobierno vasco, manipulador', 'Gobierno vasco, el TAV da asco' y 'Ministerio de Fomento, vaya jeta de cemento'-, obligó a Juan José Ibarretxe a acceder al recinto por la puerta del garaje y no por la entrada principal como estaba previsto, pese a la fuerte presencia policial en las inmediaciones del palacio.
Desalojados del palacio
Comenzado ya el acto, un puñado de manifestantes que había logrado acceder al interior interrumpieron el discurso de la consejera al grito de 'TAV kanpora'. Un grupo más numeroso se levantó de sus asientos durante la intervención de Ibarretxe y el concejal «independiente» del ayuntamiento de Itsasondo -una de las localidades por donde discurre el trazado- Danel Etxeberria trató de leer un documento, pero los servicios de seguridad desalojaron a los alborotadores. Después, el lehendakari incidió en la importancia de ofrecer información sobre el proyecto a la ciudadanía, «como la que nos pedían los que nos han interrumpido antes».
No sólo el Gobierno vasco recalcó ayer la aportación de la 'Y' ferroviaria a la competitividad de Euskadi. Portavoces oficiales de la Diputación de Vizcaya subrayaron el apoyo «decidido» de la institución foral a esta iniciativa y recordaron que «si alguien quiere oponerse» al proyecto debe emplear «los procedimientos legalmente establecidos». El diputado general de Álava, el popular Ramón Rabanera, reprochó a la izquierda abertzale que persista en su estrategia de «incordiar y dividir» a la sociedad vasca e instó a la clase política a ser «estricta y exigente» ante el boicot a la 'Y'.
El Círculo de Empresarios enfatizó que el entusiasmo por el proyecto no sólo es compartido por los agentes económicos, sino también por el «conjunto» de la sociedad, y la Cámara de Comercio de Guipúzcoa exigió que el rechazo al tren se defienda «con argumentos sólidos y no con valoraciones partidistas».