La aseguradora Mapfre ha adquirido la antigua policlínica San Antonio con el propósito de integrar sus instalaciones en el hospital San Francisco Javier, de su propiedad desde noviembre del año pasado. De esta manera, el centro se va a convertir en un complejo con una superficie que rondará los 12.000 metros cuadrados, en el que cada uno de los inmuebles se dedicará a funciones diferenciadas: los servicios centrales de San Francisco Javier, en la calle Gordóniz, acogerán los quirófanos, los paritorios y las urgencias, mientras que el recinto de San Antonio, en Pérez Galdós, servirá para consultas, gabinetes, laboratorios y, en general, toda la parte ambulatoria de la asistencia.
Los gestores del centro ya habían adoptado con anterioridad otras decisiones poco comunes en la Sanidad privada, entre las que destacan la de rebautizar el centro como 'hospital' -un término habitualmente más vinculado al sector público- y la de dotarlo de una comisión de docencia e investigación. Ahora, falta completar las reformas arquitectónicas necesarias para adaptar el edificio de la policlínica a su nueva utilidad.
6.000 consultas al mes
«El proyecto de San Francisco Javier ha ido creciendo y había que ampliar las instalaciones», resume el director, Carlos Hermoso de Mena. Desde que la aseguradora compró el centro a una congregación de religiosas, su actividad ha experimentado un incremento constante. De las cuatro especialidades iniciales se ha pasado a una cartera de servicios que las incluye «casi todas», y los sesenta médicos de entonces se han convertido ya en más de 130. La inversión en equipo a lo largo de este año ha superado los tres millones de euros. «El volumen de pacientes también va a más. En octubre superamos las 6.000 consultas externas y aumentamos a razón de mil cada mes. También tenemos unos cincuenta partos mensuales», detalla Hermoso de Mena.
El director recalca la condición de «centro abierto» que tiene San Francisco Javier y recuerda que mantiene acuerdos con las principales aseguradoras. El ambicioso crecimiento del hospital, unido al proyecto del Igualatorio de crear una gran clínica en Zorrozaurre, supone un repentino despertar de la Sanidad privada en la capital vizcaína: «Bilbao tenía sitio para más oferta. Es socialmente necesario, lo demanda el ciudadano», analiza el director, que desecha la visión tradicional de este sector como una asistencia médica para ricos: «Yo creo que cada vez se difumina más ese mito. Gracias a las aseguradoras, buena parte de la población tiene esta cobertura con cuotas asequibles. De todas formas, la distinción clave no es entre Sanidad pública y privada, sino entre Sanidad buena y mala».